SACRIFICIO
Loli Navarro
Nada en este mundo me ha consumido como Ahmed, “El Más Alabado”. Desde la primera vez que lo vi —en aquella aula desierta, donde los vitrales filtraban una luz moribunda— supe que no había regreso posible.
Él hablaba del Círculo de Arena, una secta que buscaba el conocimiento absoluto a través de la entrega total: mente, cuerpo y alma. Yo solo veía sus labios al pronunciar esas palabras y sentía que toda mi razón se derretía ante su fuego. seguir leyendo
