MADRE MICAELA DE LOS ÁNGELES
Fulanito de Tal
La desbandada de chotacabras que cruzaba el cielo como un jirón de nubes negras lo hizo detenerse en el medio de la carretera húmeda, recién llovida. Miraba absorto el vuelo de los pájaros que parecían símbolos chinos cortando el blanco del papel y traen malos presagios. Corriéndole una pequeña gota de sudor por la sien, me miró tras las gafas con ojos de espanto. Le pregunté qué ocurría. Me contestó que los chotacabras son aves nocturnas. No vuelan de día. seguir leyendo
