Un viajero insólito y un universo para descifrar, en un relato en que la aventura y la paranoia se confunden (JLBelloq, Círculo del Ludófago)
Cosmo Ouroboros
por Sutter Cane
Llegué a las proximidades de Caronte tres mil cuatrocientos sesenta y dos días después de mi partida, a bordo de la “Principia”, y al borde del colapso mental, ya que el hombre no está preparado para largas estancias sin contacto humano. Para cuando mi misión llegaba a su término, descubrí un terrible fallo de cálculo que desarmó toda la esperanza que quedaba en mí, para construir por momentos un insufrible reloj mental de cuenta atrás en el que se aproximaba mi muerte. seguir leyendo

El pareado nos viene al pelo este sábado. Habíamos quedado en casa de Mati, que tiene de visita a su hermana Nani, la que estudia en Salamanca, y que viene de fin de semana. Nos la acaba de presentar y, cuando nos aprestamos a introducirla en nuestro plan de hoy, llega la madre de las dos diciendo que ni hablar, que está la tarde muy buena y que nos vayamos al parque a que nos dé el aire y el sol. No sé si será por educación o por respeto, pero el caso es que acabamos paseando por el parque del barrio, arriba y abajo, tomando el sol y el aire y echando gusanitos con queso a los patos. 







