Deserción
JLBelloq, alias Bellini
El zumbido del motor atómico mece mi cerebro tanto como mi cuerpo. O no… En realidad, el motor atómico no emite sonido alguno: es la estructura de la nave la que se estremece y tiembla con la aceleración. Esa vibración tenue pero constante, junto con los avisos luminosos que jalonan los pasillos y reaccionan a mi paso, son la prueba del pellizco que me confirma que no estoy dormido ni muerto.
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