EL LIBRO DE LOS MUERTOS
JLBelloq
La artrosis le había convertido la mano en una garra, lo que le impedía sostener la pluma entre los dedos: escribía agarrándola dentro del puño cerrado, como un garrote. El pergamino se rasgaba ante la furia con que la punta entintada, falta de gobierno, dibujaba letras deformes, que formaban palabras oscuras, que describían maldiciones, que invocaban demonios, desvelaban conocimientos arcanos o atraían el mal sobre personas y lugares remotos. seguir leyendo



