Monte Encrucijado
Abel Píriz
Si en la noche de difuntos en el monte quisiera presentarme, con respeto y con máscara para el camuflaje entre los muertos, pudiere ser que el espectro de Gabriela de fauces blancas, pues condenada a fiera eterna, como quién del subsuelo clásico, aquel en el que reina la majestuosa Perséfone, de similar castigo se haya por la eternidad el señor Ixión…, a girar a una rueda en llamas amarrado con serpientes silbadoras de espectadoras adheridas también.
En cuanto a la caballería de dos bandos , corceles claros y corceles más amarronados , corceles en definitiva ambos, igualmente condena cumplen por enemistad entre hermanos, y al acecho de la que rodea, aquella mencionada antes como fiera también ahora como presa la defino.
Pues más quisiera yo sobre todo esto que de su lecho Gabriel despertase y sobre el amor no me aconsejase .
