El lazo azul
Conquero Moreno
Ya llevaba Alonso casi toda la noche buscando el lazo azul, la confianza con la que empezó se desvanecía cada minuto, el otoño estaba siendo muy seco lo que propiciaba miles de ruidos impertinentes que te ponían la piel de gallina, la humedad del Duero no había reblandecido las hojas y aquel monte no te ofrecía ningún momento de respiro y sosiego.
Rendido y decepcionado por su fracaso tomó camino de vuelta a Soria, el cielo negro estrellado iba llamando al celeste oscuro del amanecer, de repente un chasquido hizo que Alonso se parase en seco, un lobo.−pensó, esperó inmóvil lo suficiente para tranquilizarse y reanudar la marcha, cuando no había dado ni diez pasos seguidos otro chasquido , esta vez acompañado de una figura que salía entre las ramas de un arbusto, se trataba de una mujer vestida de blanco hasta los pies, la escena era aterradora sin embargo no le provocó miedo alguno.
−¿Beatriz?, ¿eres tú, Beatriz?, pero por Dios Santo, ¿qué haces aquí? −La notó demasiado pálida pero tan hermosa como siempre.
−Oí que me llamaban a lo lejos, Alonso, pensé que podías ser tú, tardabas demasiado en volver.
Cuando se disponían a abrazarse por primera vez en sus vidas una lanza atravesó la espalda de Alonso.
A la mañana siguiente encontraron su cuerpo cubierto de escarcha, cuando lo incorporaron un mapa de su silueta encogida se había dibujado en el terreno. Nunca pudo llegar a saber que Beatriz también había muerto esa madrugada en su alcoba.
