1er. relato concursante del IX Concurso de Microrrelatos (2024)

POSESIÓN
Loli Navarro


A veces, lo que empieza como un juego puede llegar a convertirse en una sucesión de acontecimientos que te llevan a un destino inesperado.

El suceso del que os hablo dejaría en mí una huella que el tiempo no conseguiría borrar, poniendo en boca de todos los que me rodean su versión de la historia sin saber lo que sucedió en realidad. Fue precisamente ahí, con la incertidumbre y el miedo, aprovechándose del caos que todo esto provocó, cuando quedó oculto uno de los mayores misterios sin resolver para los que me rodean.

Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma. Pero, ¿y si no llega nunca?

Seguía escuchando gritar mi nombre. Por como llegaba a mis oídos el sonido, sabía que el ser estaba dentro de mí y era como si su voz hubiera retumbado en las montañas, aunque, contrariamente a mí, había llegado con calma y apaciguado.

Me sentía como sumergida en el agua: así empezaban últimamente mis días en soledad. Pero no en paz, porque ese ser que me acompañaba por momentos no me dejaba respirar. Es como si oprimiera mi garganta, pero sabía cuándo parar, antes de que mi corazón dejara de bombear agónicamente la poca sangre que llegaba hasta él.

Sabía perfectamente a quién correspondía esa voz que desde dentro gritaba mi nombre… Era la voz del ente maligno que quiere apoderarse de mi mente, de mi cuerpo y de mi entendimiento. Era consciente de que sus intentos no siempre iban a ser fallidos, que algún día no muy lejano ganaría la batalla.

Volvía a escuchar esas palabras que ya sabía de memoria. Palabras que me ordenaban, que me suplicaban que cediera todo lo que soy a cambio de dejar de sufrir.

Quiero ceder, me dejo llevar por esa fuerza que me vence; mi cuerpo no soporta más esa lucha interna y mi mente se hace a un lado, ocupando solo una ínfima parte.

La oscuridad me envuelve y el demonio emerge en todo su esplendor. Lo acapara todo, se hace el dueño de mi corazón, de mis pensamientos, de mis movimientos, de mi voz… Y empieza la locura, la maldad, el dolor, la ansiedad… Yokai se ha apoderado de mí.

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