Retrato de Gustavo Adolfo
Conquero Moreno
Habías estado largas jornadas frente a él mientras sus pínceles concentrados retrataban fielmente tu rostro. La perilla impecable como la mano de tu hermano, tus rizos negros y traviesos en su debido lugar, tu oreja rojiza quizás barruntase agua, tu nariz
proporcionada , tu bigote alineado sobre tus labios carnosos y un lunar . De vestimenta sabe Dios qu é llevarías, pero quiso el pintor dibujarte con un cuello arrugado y una toga que te daban un porte elegante que sin duda tenías ya desnudo. Tus ojo s negros grandes de reojo formando una mirada imposible de interpretar que quizás solo estuviese diciendo… acaba ya Valeriano, acaba ya.
