8º relato _Concurso «Tichología ludopática 2026»

CMDT
Arturo Vasco, alias Cartman W. Ordelain


Nombre real: Cartman W. Ordelain
Lugar de nacimiento: Sector Roseta CQ-Y d59
Año de nacimiento: 3270         EDAD: 41

BIOGRAFÍA

Sus orígenes nunca han estado del todo claros. Los registros oficiales indican que fue encontrado con apenas dos años a bordo de la nave de colonización «New Dawn Commune», una enorme arca humana que llevaba años operando más allá del espacio habitado, dedicada a la construcción de su primera estación cerca del Sector Rosette.

En aquel entonces, la estación aún no tenía nombre. El descubrimiento del niño —completamente solo y sin ningún tipo de documentación— causó una profunda impresión tanto en la tripulación como en los colonos. Como símbolo colectivo de esperanza y una ruptura definitiva con el pasado, se decidió nombrar la estación «New Beginning», forjando un vínculo no solo con el niño, sino con todos aquellos que, tan lejos de sus sistemas de origen, buscaban comenzar una nueva vida desde cero.

El único objeto encontrado con el bebé fue una pequeña placa de metal con una inscripción parcial: «W. Ordelain». Sin más información disponible, el segundo oficial responsable del descubrimiento optó por nombrarle Cartman, en referencia directa a sí mismo, y conservar W. Ordelain como apellido, honrando así la única pista sobre el posible origen del niño. Fue registrado oficialmente como Cartman W. Ordelain.

Con el paso de los años, su verdadera procedencia quedó sepultada bajo la rutina colonial y la distancia. Fue durante su entrenamiento cuando comenzó a ser conocido por CartManWorld. Su nombre refleja la afinidad casi innata por mundos distantes, sistemas inexplorados y todo aquello que se extendía más allá del concepto convencional de «hogar».

Lo que realmente captó su atención fue lo que aún no aparecía en ningún mapa: los espacios en blanco, los mundos sin nombre y las formas de vida que prosperaban mucho más allá de cualquier dominio humano.

Tras obtener su licencia en la Federación de Pilotos, optó deliberadamente por un camino independiente. Rechazó los contratos de exclusividad con gobiernos y corporaciones, prefiriendo financiar sus operaciones mediante la exploración de largo alcance, la cartografía estelar avanzada y la recopilación sistemática de datos exobiológicos. Con el tiempo, esta decisión le otorgó no solo absoluta libertad de movimiento, sino también una considerable fortuna forjada sin lealtades impuestas.

Especializado en exploración y astrobiología, CartMan ha pasado incontables ciclos fuera del espacio habitado, descendiendo a mundos prístinos para catalogar formas de vida extremófilas, estudiar ecosistemas alienígenas y aportar datos genéticos de alto valor científico. Su trabajo ha contribuido a ampliar la comprensión sobre la adaptabilidad de la vida más allá de la Tierra, demostrando que incluso en los entornos más hostiles, la biología encuentra la manera de sobrevivir.

Aunque evita los conflictos siempre que puede, no es ingenuo respecto a los peligros del vacío. Su experiencia acumulada y su estatus de Élite V refleja una trayectoria marcada por decisiones precisas, disciplina técnica y un profundo conocimiento de los riesgos inherentes al espacio profundo. Su independencia no es una neutralidad pasiva, sino una postura consciente: observar, aprender y preservar antes de conquistar.

Hoy, CartMan continúa trazando rutas hacia regiones donde la señal humana es apenas un susurro. Para él, el verdadero legado no se mide en territorios controlados ni batallas ganadas, sino en el conocimiento recuperado del silencio del cosmos y devuelto a la humanidad.

EL ECO DE LOS MUNDOS MUERTOS

El niño que nació de un arca a la deriva y fue bautizado sobre el vacío, siempre supo que la vida era una anomalía estadística. Pero en la región de Acheron, tras el «Gran Silencio», esa certeza se ha vuelto algo más oscura.

Durante el apagón de los servidores de la Federación, Cartman no solo reparó su Cobra MKV; escuchó….

En el aislamiento total, los sistemas biológicos de la nave empezaron a registrar señales que no deberían estar ahí. La galaxia se había detenido para los hombres, pero para los pilotos, el festín acababa de empezar.

Al restaurarse la conexión, Cartman se lanzó a un frenesí recolector. En los sistemas cercanos al portanaves, descendió decenas de veces a mundos donde la luz de las estrellas no llega a calentar el suelo. Allí, bajo atmósferas de nitrógeno y amoniaco puro que asfixiarían a un dios, confirmó su teoría más sombría: las señales biológicas del tipo Bacterias no están «viviendo», están esperando inertes en el vacío de la superficie. Se extienden como una mortaja blanca sobre los mundos helados, una alfombra de muerte celular que se alimenta de la quietud.

Pero fueron las especies de Electricae las que le helaron la sangre. En la oscuridad de los mundos de hielo, estas estructuras ramificadas no brillan por belleza; brillan por hambre. Cartman observó cómo estas formas de vida se retorcían al paso de su nave, buscando la energía electrostática de sus motores como parásitos hambrientos. No son plantas, son trampas biológicas en un sector que los antiguos llamaron «Las Tierras Desoladas».

Al volcar los datos en el Odysseus, el contador de créditos parpadeó con una cifra obscena: 843.598.634. La Federación paga fortunas por este conocimiento, pero Cartman, sabe que el precio mayor es la información recabada. Ha catalogado especies que prosperan en la agonía de las estrellas de neutrones, formas de vida que no necesitan sol, sino radiación y olvido, y todo tipo de señales que hacen prosperar a cualquier piloto novato.

Mientras el portanaves se prepara para el salto, Cartman mira la pequeña placa metálica con su nombre. Se pregunta si el «Nuevo Comienzo» que dio nombre a su hogar no fue en realidad el aviso de un final inesperado. Ha devuelto el conocimiento al hombre, pero lo que ha encontrado en el Nitrógeno y el Hielo de Acheron no es vida tal como la conocemos. Es algo antiguo, frío y paciente, algo oculto en la oscuridad de la galaxia. Y ahora, tras el hackeo, los sistemas de la Federación tienen las coordenadas exactas de dónde encontrarlo. Nota: El explorador ha dejado de mirar a las estrellas; ahora mira a las sombras que se proyectan sobre el hielo.

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