{"id":80,"date":"2015-03-01T02:36:16","date_gmt":"2015-03-01T01:36:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.circuloludofago.com\/?p=80"},"modified":"2015-03-02T01:11:31","modified_gmt":"2015-03-02T00:11:31","slug":"avaricia-relato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2015\/03\/avaricia-relato\/","title":{"rendered":"Avaricia (relato)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00a0<em>Un relato inquietante ambientado en el mundo creado por la mente enferma de H. P. Lovecraft, escrito por una mente no menos enferma que la suya (JLBelloq, C\u00edrculo del Lud\u00f3fago)<\/em><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Avaricia<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>por Sutter Cane<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Entre el abanico de las emociones que se pueden ocultar a los dem\u00e1s, no se encuentra la culpabilidad. Es una fase emocional que contrae los m\u00fasculos de la cara de tal manera que hace f\u00e1cilmente reconocible el estado en el que se encuentra una determinada persona. Ustedes podr\u00edan entrar en un tugurio cualquiera y distinguir a todos los pobres hombres que padezcan culpabilidad. No hay whisky que lo disimule, ni humo de tabaco que lo esconda. Es una mezcla de arrepentimiento y culpa que se agarra al alma y no da respiro alguno ni de d\u00eda ni de noche. Los bares nocturnos de carretera est\u00e1n plagados de tales situaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de estos locales humeantes era \u201cEl Zorro Verde\u201d, donde me encontr\u00e9 con un pobre diablo llamado Sim\u00f3n Ossorio. El hombre se hallaba en la uni\u00f3n de la barra del bar con la pared, donde la luz apenas alcanzaba. Conservaba el rictus serio y amargado, y una cerveza en la mano. Ten\u00eda el rostro marcado por cicatrices y arrugas; los p\u00f3mulos y la boca, duros y patentes. Poco tard\u00e9 en sentarme junto a \u00e9l y abrir conversaci\u00f3n de la manera m\u00e1s est\u00fapida que se me ocurri\u00f3: <em>\u201c\u00bfno es usted de por aqu\u00ed, verdad?\u201d<\/em>. El hombre, medio borracho, me contest\u00f3 que no, y que yo tampoco lo era. Tras un vago e insulso intercambio de frases pronunciadas apenas con la cantidad justa de cortes\u00eda, el hombre, que parec\u00eda a la vez absorto y ansioso de desembarazarse de una terrible carga, se qued\u00f3 mir\u00e1ndome fijamente. Al rato, sin vacilar y deseoso de contar a quien fuera lo que tan ardientemente le atribulaba, me dijo: <em>\u201cvenga aqu\u00ed, arr\u00edmese, que le invitar\u00e9 a una copa, pero s\u00f3lo si oye mi historia\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more-->Me sorprendi\u00f3 tal alarde de sorpresiva franqueza, aunque, por otra parte, viendo su atormentado rostro esperaba que tarde o temprano me escupiese cualquier desgracia acaecida en su vida. Sin demasiado inter\u00e9s, pero con algo de curiosidad y sin mediar palabra, me arrim\u00e9 a su lado muy despacio, desconfiando y, sin saber qu\u00e9 decir. El hombre le dio un trago a su cerveza y comenz\u00f3 su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cYo llegu\u00e9 a tener mucho dinero \u00bfsabe usted?\u201d,<\/em> comenz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan parece, fue un pescador en una peque\u00f1a localidad costera pobre y mugrienta, llena de personas de pocas miras, sencillas o simplemente despreocupadas, donde llov\u00eda la mayor parte del a\u00f1o. El hombre utilizaba lo que pescaba para consumo propio, ya que apenas vend\u00eda nada y el hambre llamaba \u00faltimamente a su puerta con m\u00e1s asiduidad de la normal. Un lugar decadente donde hab\u00eda vivido toda su vida, y en el que ocurrieron los espantosos sucesos que me cont\u00f3 a continuaci\u00f3n, entre las fechas 8 de octubre y 23 de noviembre de aquel mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que sab\u00eda, desde su adolescencia Ossorio se ganaba la vida como pescador en un pueblo sin peces, levant\u00e1ndose de madrugada y saliendo a mojarse hasta los huesos para volver a casa arrugado como una uva pasa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde del 8 de octubre de 1975, mientras pescaba, el viento enrarecido empezaba a soplar con m\u00e1s fuerza, hasta que el hombre, arrancado del estupor del trabajo por una violenta sacudida de aire, levant\u00f3 la cabeza y pudo ver que hab\u00eda estado tan metido en faena que, sin darse cuenta, una tormenta negra y tard\u00eda se hab\u00eda abalanzado sobre \u00e9l, como un felino hambriento se abalanza sobre una presa que no se da cuenta hasta que ya lo tiene encima. Tal fue la rapidez de los acontecimientos que cuando dio en s\u00ed, varios golpes de viento zarandearon la embarcaci\u00f3n de tal manera que, cuando pudo dominar la nave, \u00e9sta se perfilaba perfecta para estrellarse contra la zona m\u00e1s acantilada de la costa cercana. Ossorio, tras una vida trabajando en el mar, era bastante diestro en su oficio, y manej\u00f3 la embarcaci\u00f3n con la pericia suficiente como para eludir las rocas y no estrellarse en el acto. Mientras, los rayos y truenos acompa\u00f1aban a la lluvia que desped\u00eda una inmensa nube negra que se cern\u00eda sobre su cabeza. La lluvia y el oleaje daban manotazos en la cara del navegante, quit\u00e1ndole la visibilidad. Fue en un breve respiro que le concedieron las embestidas del mar, cuando pudo erguirse y mirar fugazmente el lugar donde se encontraba con respecto a las rocas, el momento en que vio un rayo centellear contra el acantilado que ten\u00eda en frente, justo en una oquedad a ras del agua. Tan pronto el rel\u00e1mpago cruji\u00f3 contra la roca, \u00e9sta se parti\u00f3, desprendiendo numerosos fragmentos que cayeron al agua junto con el terrible sonido del trueno que lleg\u00f3 un segundo m\u00e1s tarde. Ossorio pudo ver entonces que el impacto y derrumbe posterior hab\u00edan dejando al descubierto una peque\u00f1a cueva al nivel del agua, donde se formaba un remanso medianamente tranquilo, ya que las embestidas del mar eran frenadas unos metros antes por una barrera enorme de rocas que la envolv\u00edan como si fuera un brazo gigante. Tan pronto como lo vio, el pescador se dirigi\u00f3 de inmediato con suma pericia, para ponerse a salvo en la peque\u00f1a caverna hasta que la tormenta amainase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando volvi\u00f3 la tranquilidad, Ossorio observ\u00f3 con atenci\u00f3n aquella oquedad que seguramente llevaba sin ser vista por nadie desde tiempos remotos. Probablemente, pens\u00f3, se inundar\u00eda cada noche cuando la marea subiera. En ella pudo encontrar diversos tipos de mariscos que probablemente pudieran venderse a buen precio. La caverna parec\u00eda bajar hacia el fondo del mar, hasta sabe Dios qu\u00e9 profundidad. Su forma era extra\u00f1amente regular, y en algunos puntos parec\u00eda haber sido horadada por alguna inteligencia. Pero lo que m\u00e1s le llamo la atenci\u00f3n fue un peque\u00f1o monolito inclinado, de roca verdosa, con algunos surcos sobre \u00e9l, que indicaban que probablemente aquello fue parte de alguna construcci\u00f3n cincelada por la mano de alguna civilizaci\u00f3n antigua. Sobre sus rocas, un extra\u00f1o racimo bulboso colgaba de los cuatro costados del arcaico monolito. Parec\u00edan las huevas de alg\u00fan pez o anfibio. Ol\u00edan a marisco selecto y luc\u00edan negras con reflejos verdosos. Y su n\u00famero era elevado. Parec\u00eda caviar, pero de mayor tama\u00f1o. El pescador pas\u00f3 largo rato observando el monolito y la extra\u00f1a sustancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la cosa se hubo calmado, ya anocheciendo, Ossorio sali\u00f3 con su barca de all\u00ed y puso rumbo al puerto no sin antes coger una muestra de las huevas que hab\u00eda encontrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a casa, su mujer se deshizo en sus brazos, pues lo hab\u00eda pasado muy mal, como la mujer de cualquier pescador al notar que tardaba m\u00e1s de lo acostumbrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00a1Sim\u00f3n! \u00a1Al fin! Cre\u00ed que te hab\u00eda perdido\u2026<\/em> &#8211; dijo mientras lo abrazaba con fuerza &#8211; <em>Date una ducha caliente, te preparar\u00e9 la cena.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, cansado y por fin en casa, se acical\u00f3 y se puso c\u00f3modo. Encendi\u00f3 la chimenea y se sent\u00f3 en el sill\u00f3n. El pescador, al calor del fuego, le cont\u00f3 a su mujer c\u00f3mo la tormenta lo hab\u00eda cogido por sorpresa y c\u00f3mo el rayo cay\u00f3 sobre el acantilado descubri\u00e9ndole la cueva, el monolito y las extra\u00f1as huevas. La mujer examin\u00f3 los huevos que hab\u00eda tra\u00eddo su marido, y al olisquearlos pudo advertir un olor tan profundamente exquisito que le dilat\u00f3 las pupilas al instante y transform\u00f3 su rostro. Era un aroma que despertaba un instinto at\u00e1vico por devorar aquellos racimos de un aspecto no muy apetecible, pero que se asemejaba a la irresistible fuerza de un canto de sirena. El pescador, conocedor de los terribles misterios y engendros venenosos que escupen el mar y la naturaleza para defenderse en determinadas ocasiones, en principio se opuso firmemente a comer algo que no sab\u00edan de qu\u00e9 animal proced\u00eda. Podr\u00eda ser venenoso o Dios sabe qu\u00e9, aunque su mujer insist\u00eda. Como no hab\u00eda nada en la despensa y, por lo com\u00fan, los huevos de cualquier especie de pez, a\u00fan siendo venenosa, suelen ser inocuos a tan temprana edad, consinti\u00f3 que hiciera una prueba de sabor. La mujer los cocin\u00f3 muy sencillamente y prob\u00f3 uno con la punta de la lengua. Luego trag\u00f3 un pellizco muy peque\u00f1o con intenci\u00f3n de esperar una hora m\u00e1s o menos, a ver si hab\u00eda alguna reacci\u00f3n. Para su asombro, su mujer dijo que su sabor era magn\u00edfico, un manjar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Jam\u00e1s prob\u00e9 cosa m\u00e1s buena. Adem\u00e1s, no hay nada m\u00e1s para cenar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ossorio se qued\u00f3 callado. Cogi\u00f3 unas huevas de la sart\u00e9n y olisque\u00f3. El olor parec\u00eda delicioso. Torci\u00f3 el gesto y las mir\u00f3 al trasluz. Las volvi\u00f3 a olisquear. Miraba a su mujer que lo \u00a0observaba estupefacta. El pescador frunci\u00f3 el ce\u00f1o y se las meti\u00f3 en la boca. Aquello era absolutamente exquisito, jam\u00e1s prob\u00f3 ni pez ni marisco con aquel sabor tan delicioso. Y un pescador sabe bien en qu\u00e9 se traduce un sabor delicioso en un mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni qu\u00e9 decir tiene que, a la semana siguiente, el 15 de octubre, Ossorio estaba colocando en una tienda local, la de Ant\u00f3n Guialdo, su gastron\u00f3mico descubrimiento, convenci\u00e9ndolo de que eran de un pez com\u00fan y corriente. Ant\u00f3n, el pescadero, negociante nato y sin muchos escr\u00fapulos, ni se inmut\u00f3, y las puso en el mostrador para venderlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante un tiempo, la vida de Ossorio transcurri\u00f3 normal y sin incidentes, pescando en la mar pr\u00e1cticamente para consumo propio. Hasta que la noche del d\u00eda 22 del mismo mes, Ant\u00f3n el pescadero se present\u00f3 en su casa por sorpresa, con los ojos impregnados de un brillo especial y las pupilas dilatadas, pregunt\u00e1ndole si podr\u00eda abastecerle de mas huevas de aquellas, ya que a algunos clientes les hab\u00edan gustado y hab\u00edan vuelto a por m\u00e1s, como el drogadicto busca su siguiente dosis. Ante tan inesperada noticia, Ossorio se content\u00f3 y le prometi\u00f3 llevarle en un d\u00eda m\u00e1s de las mismas huevas, ya que tan solo ten\u00eda que ir hasta la cueva y recoger algunos racimos (detalle que, por supuesto, omiti\u00f3). Operaci\u00f3n que llev\u00f3 a cabo al d\u00eda siguiente y por la cual abasteci\u00f3 al pescadero en poco tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda 27, a diferentes horas del d\u00eda, aparecieron Ant\u00f3n y dos tenderos m\u00e1s de otras tiendas del pueblo, como buitres alrededor de una vaca reci\u00e9n parida, a solicitar m\u00e1s huevas, y el 28 no quedaba ning\u00fan tendero de la ciudad que no le hubiera pedido que le abasteciera de aquel maravilloso manjar proveniente del mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consciente de tal poder de adicci\u00f3n, Ossorio elev\u00f3 el precio repetidas veces, alegando que la pesca de aquellas huevas entra\u00f1aba un peligro extremo, y adorn\u00f3 sus relatos con todo tipo de peligros inventados: no import\u00f3 las veces que lo subiera, el impacto del producto fue tal que la gente lo compraba a cualquier precio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan s\u00f3lo le preocupaba al pobre pescador no saber de d\u00f3nde proven\u00edan los extra\u00f1os racimos y tener que mentir a los tenderos diciendo que eran huevas de una especie de \u201cesturi\u00f3n gigante de agua salada\u201d. Aunque, por si acaso, \u00e9l mismo no las com\u00eda nunca, \u00fanicamente aquella vez en que las prob\u00f3 en su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n de si estaba actuando bien pasaba por su cabeza cada dos por tres pero el sabor del dinero s\u00ed que lo degustaba, y le gustaba demasiado. Sim\u00f3n Ossorio y su mujer no daban cr\u00e9dito a lo que ocurr\u00eda, el dinero entraba a borbotones en su casa. Cada d\u00eda m\u00e1s clientes. Los tenderos se peleaban por comprarle al precio que fuera el producto y una tarde vio en sus manos la cantidad de dinero m\u00e1s grande que hab\u00eda manejado en su vida y su preocupaci\u00f3n sobre la salubridad de su misterioso producto dej\u00f3 de atribularle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez que volv\u00eda al monolito, nuevas huevas aparec\u00edan all\u00ed. Y las noticias buenas no dejaban de llegar: una tarde, tras volver del trabajo, su mujer puso en conocimiento de Sim\u00f3n que por fin, por fin, tras a\u00f1os de frustraci\u00f3n, iban a tener un hijo. La cosa no pod\u00eda ir mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los d\u00edas pasaban, todo iba bien, y Sim\u00f3n Ossorio se planteaba ya la exportaci\u00f3n fuera de esa ciudad, donde, si todo iba como preve\u00eda, se har\u00eda descomunalmente rico en muy poco tiempo. Y probablemente no se equivocaba. Compr\u00f3 una embarcaci\u00f3n m\u00e1s grande y empez\u00f3 a ver precios de camionetas para transportar y, por qu\u00e9 no, busc\u00f3 precios de alguna casa mejor para mudarse, ya que un ni\u00f1o ven\u00eda en camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas empezaron a torcerse el d\u00eda 15 de noviembre. Sim\u00f3n, como cada ma\u00f1ana, se levant\u00f3 temprano a comer algo y a salir al trabajo; mientras observaba complaciente la barriga de su mujer cay\u00f3 en la cuenta de que ten\u00eda demasiada tripa para lo poco avanzado que se encontraba el embarazo. Ya que era primerizo, no ten\u00eda mucha idea de embarazos y no sab\u00eda si era normal empezar a tener tal volumen apenas dos semanas despu\u00e9s de quedar pre\u00f1ada. Sim\u00f3n empez\u00f3 a obsesionarse con aquello y todos los d\u00edas observaba c\u00f3mo la panza de la mujer crec\u00eda. No dejaba de pensar en aquello; incluso mientras jugaba a las cartas con los otros pescadores y amigos dejaba caer a los compa\u00f1eros preguntas de primerizo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00bfCre\u00e9is que es normal que en apenas dos semanas una mujer ya tenga barriga? <\/em>&#8211; solt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; <em>Eres un ignorante Sim\u00f3n. Pues claro, est\u00e1 embarazada. Pronto tendr\u00e1 un bombo que no sabr\u00e1s d\u00f3nde meterla.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los compa\u00f1eros explotaron en sonoras carcajadas. Y siguieron jugando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Por cierto, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Ubaldo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Ubaldo hace tres d\u00edas que no viene, est\u00e1 enfermo. Tiene algo jodido en el est\u00f3mago y el m\u00e9dico no sabe qu\u00e9 es.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Vaya.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Seg\u00fan dicen es intoxicaci\u00f3n o gastroenteritis.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00f3n, se qued\u00f3 blanco. De repente, su antigua inquietud, engullida por la avaricia, hab\u00eda vuelto para preocuparle. Lo primero que se le ocurri\u00f3 fue que la culpable de la enfermedad del compa\u00f1ero podr\u00edan ser sus huevas. Aunque, por otro lado, intentaba pensar que cualquier persona puede caer enferma por gastrointeritis o algo similar, y no todas las personas que caen enfermas tendr\u00edan por qu\u00e9 ser culpa suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>-\u2026le\u2026le preguntar\u00e9 a mi mujer, es amiga de su mujer<\/em> &#8211; record\u00f3 Sim\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jugadores de cartas siguieron a lo suyo, bebiendo y jugando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos d\u00edas despu\u00e9s, parece ser que la gastroenteritis se hab\u00eda apoderado del pueblo. Multitud de personas se encontraban mal y Sim\u00f3n Ossorio perdi\u00f3 completamente el sue\u00f1o. Para colmo, la visita de la comadrona no fue del todo ordinaria: tal y como sospechaba, el progresivo engordamiento de la\u00a0embarazada era demasiado r\u00e1pido. La mujer le dijo que no era normal engordar de esa manera por d\u00edas. Las noticias no quedaron ah\u00ed, su mujer no se encontraba muy bien. Mas p\u00e1lida que de costumbre y muy acalorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda 18 de noviembre, un extra\u00f1o suceso sumi\u00f3 a Sim\u00f3n en una desconcertante inquietud. A las nueve de la noche Violet, la mujer de Ubaldo, ambos vecinos desde siempre, pegaba en la puerta de su casa con aparente intranquilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Marianne, \u00bfpodr\u00edas venir un momento a mi casa? Mi marido no se encuentra muy bien\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer y Ossorio siguieron a la vecina hacia su casa. Violet, una mujer callada y que jam\u00e1s molestaba a nadie por ning\u00fan motivo, sudaba bastante y parec\u00eda temer por la vida de su marido. Entraron en su casa y subieron las escaleras de madera hasta la planta de arriba donde se encontraba el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para sorpresa de Sim\u00f3n y su mujer, Ubaldo no se encontraba en la cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? Pensaba que estar\u00eda en su cama\u2026<\/em>&#8211; pregunt\u00f3 Marianne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Estaba\u2026pero no aguanta, necesita estar en la ba\u00f1era con agua\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00f3n se adentr\u00f3 en la habitaci\u00f3n y cerr\u00f3 la puerta, tras lo cual vio a Don Ubaldo en la ba\u00f1era. La visi\u00f3n fue bastante repulsiva: se encontraba tumbado boca arriba, p\u00e1lido, con la boca abierta y jadeando como si le faltara el aire. Sus respiraciones resonaban con silbidos en los pulmones. Estaba hinchado en sus extremidades y, lo peor de todo, un espantoso bulto bulboso enorme del tama\u00f1o de un mel\u00f3n crec\u00eda en su cuello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amablemente y con bastante sentido com\u00fan se ofrecieron de inmediato para ir r\u00e1pidamente a buscar ayuda al m\u00e9dico. Antes de salir observ\u00f3 que Violet ten\u00eda una barriga muy prominente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00bfEst\u00e1s en estado?<\/em> &#8211; pregunt\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; S\u00ed<\/em>\u00a0\u00a0\u2013 dijo la mujer con una sonrisa forzada <em>&#8211; Al parecer hay una plaga de cig\u00fce\u00f1as en el pueblo\u2026muchas nos hemos quedado embarazadas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ossorio sonri\u00f3 m\u00e1s amargamente que otra cosa y se fu\u00e9. Se dispon\u00eda a entrar en casa, cuando una mujer lo agarr\u00f3 por el brazo. Era otra vecina del pueblo, Susanna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Sim\u00f3n, quer\u00eda preguntarle una cosa\u2026su mujer me ha dicho que no le ha especificado muy bien de qu\u00e9 son los huevos de pez que vende\u2026Yo\u2026quer\u00eda saber de qu\u00e9 se trata.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pescador se qued\u00f3 sin habla, balbuce\u00f3 palabras inconexas, y empez\u00f3 a sudar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Son huevos de un esturi\u00f3n, un esturi\u00f3n grande\u2026de agua dulce\u2026de esta zona\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00bfDe agua dulce? Si lo pesca usted en el mar\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Salada, quer\u00eda decir salada.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella noche no durmi\u00f3. Los remordimientos de conciencia y la incertidumbre formaban en su mente s\u00f3lidas nubes negras y amenazantes. Ten\u00eda la corazonada y el temor de que todo aquello tuviera algo que ver con su manjar marino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda despu\u00e9s pegaban a la puerta. Era Susanna, que la noche anterior le hab\u00eda preguntado y que tambi\u00e9n estaba embarazada, con la cara visiblemente desfigurada y blanca, sudando y con aspecto de estar fuera de s\u00ed. Nada m\u00e1s abrir la puerta, la mujer le dio una bofetada a Ossorio, que estaba estupefacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00a1Es mentira! No existe el pez que usted me ha nombrado \u00bfsabe? Lo he buscado, he preguntado. No existe ese pez.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ossorio sudaba aterrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Si le llega a ocurrir algo a mi marido, le matar\u00e9, se lo juro. Usted nos ha envenenado, Ossorio, nos ha envenenado a todos. Voy a dec\u00edrselo a todo el mundo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer se fue jadeando, caminaba con dificultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de aquello sus problemas no hab\u00edan acabado. Varios tenderos se presentaron en la casa del pescador, profundamente preocupados y amenazando seriamente al desdichado Sim\u00f3n, que dio mil explicaciones inconexas y mal estructuradas para salir del paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de la noche la pas\u00f3 en vela. Para colmo, fue a poner la mano sobre la barriga de su mujer. Al tocarla, pudo notar que su barriga no estaba redonda y lisa como una pelota, como cabria esperar. Pudo notar c\u00f3mo la panza ten\u00eda peque\u00f1os bultitos apenas imperceptibles. Llamaron a la comadrona. Tras un an\u00e1lisis concienzudo, \u00e9sta, asombrada, no tuvo m\u00e1s remedio que admitir que aquello no era en absoluto normal y que deber\u00edan concertar una visita al m\u00e9dico del hospital m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel mismo d\u00eda, Sim\u00f3n supo que m\u00e1s mujeres estaban embarazadas. Pudo notar en sus o\u00eddos los murmullos de la gente. Empezaban a susurrar su nombre y las huevas. El pueblo, con las calles casi vac\u00edas, estaba sumido en problemas. La mitad de la poblaci\u00f3n enferma, una cantidad desorbitada de mujeres embarazadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 de ir a la tasca del barrio. Los acontecimientos se precipitaron para la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Su mujer se hab\u00eda sumido en unos estertores muy dolorosos por los cuales se negaba a ir al m\u00e9dico y andar. Presa de una palidez extraordinaria, estaba cubierta de un sudor muy espeso y ten\u00eda accesos de calor terribles. Asustado y sabi\u00e9ndose un hombre inexperto, Sim\u00f3n cruz\u00f3 bajo la fuerte lluvia de esa ma\u00f1ana hasta la casa de Violet, desesperado, para pedirle ayuda. Nada m\u00e1s llegar a su puerta se puso a llamar como loco. Pero la mujer no le abr\u00eda. El hombre redobl\u00f3 la fuerza y la intensidad de la llamada. <em>\u201c\u00a1\u00c1brame por favor! \u00a1Mi mujer no se encuentra bien!\u201d<\/em>. Tras un buen rato golpeando la puerta, la mujer abri\u00f3. Para desagradable sorpresa de Sim\u00f3n. Se encontraba bastante p\u00e1lida y desfigurada. Con una barriga enorme y bulbosa. Con las piernas arqueadas y apenas respirando, su aspecto era peor que el de su esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pescador entr\u00f3 en la casa por inercia, extasiado, sin saber qu\u00e9 decir. Cuando arranc\u00f3 a hablar, le pregunt\u00f3 a la mujer que desde cu\u00e1ndo se encontraba en ese estado y c\u00f3mo se le ocurri\u00f3 no pedir ayuda inmediatamente. La mujer aleg\u00f3 que no ten\u00eda fuerzas. Pero por su cara medio desfigurada pudo comprobar que hab\u00eda algo m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentado en el sill\u00f3n, comenzaron a caerle gotas de agua en las piernas, que proven\u00edan de una gotera en el techo, justo donde se encontraba la habitaci\u00f3n superior. Sim\u00f3n no tard\u00f3 en saltar del sill\u00f3n para subir a la habitaci\u00f3n, haciendo caso omiso de la pobre mujer que le suplicaba que no lo hiciera y que, debido a su estado, hac\u00eda vanos intentos por sujetar al hombre. La horrible imagen que pudo contemplar despu\u00e9s dej\u00f3 al pescador estupefacto: lo que parec\u00eda Don Ubaldo se encontraba tumbado y pataleando boca arriba en lo que parec\u00eda una gran ba\u00f1era improvisada en la habitaci\u00f3n, construida con restos de la casa que la mujer hab\u00eda manufacturado intentando hacer una ba\u00f1era grande, de tres metros de di\u00e1metro, que hac\u00eda agua por todas partes y que manten\u00eda llena con un grifo constantemente abierto. Dentro, en el centro, cubierto por una substancia gelatinosa, tumbado con las piernas arqueadas como un sapo, con dos descomunales bulbos en el cuello, yac\u00eda Ubaldo, deformado y profiriendo guturales sonidos y quejidos por su boca, que soltaba asquerosos esputos babosos. Los p\u00e1rpados los ten\u00eda hinchados de tal modo que casi no pod\u00eda abrir los ojos. Bajo los brazos ten\u00eda unas peque\u00f1as aberturas por las que sal\u00edan viscosos l\u00edquidos y los dedos de manos y pies le hab\u00edan crecido sobremanera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, a pesar de su aspecto inmundo, el \u201chombre\u201d chapoteaba con aspecto parecido al de un beb\u00e9 feliz que apenas tiene consciencia. Tras la pavorosa visi\u00f3n, Sim\u00f3n sali\u00f3 corriendo de la habitaci\u00f3n y baj\u00f3 las escaleras para correr a su casa apartando a la pobre vecina embarazada y deformada. Desde el porche de su casa lo se\u00f1alaba con su dedo \u00edndice gritando: <em>\u201cT\u00fa tienes la culpa, Sim\u00f3n Ossorio, \u00a1estoy segura de que t\u00fa tienes la culpa!\u201d,<\/em>llamando la atenci\u00f3n de los dos o tres transe\u00fantes que bajo sus chubasqueros cruzaban la calle mientras llov\u00eda a mares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cosa se puso aun peor cuando, a las dos de la ma\u00f1ana, el alguacil del pueblo tuvo que desperdigar una muchedumbre encolerizada que se dispuso frente a su casa, pidiendo explicaciones sobre las malditas huevas que hab\u00eda vendido. Uno de los vecinos lleg\u00f3 a romper una ventana de una pedrada para que saliera el acusado a la calle. La suerte estuvo de parte de Ossorio cuando, en \u00faltima instancia, la autoridad disolvi\u00f3 la manifestaci\u00f3n llamando al orden y a la cordura, no sin antes amenazar seriamente al irresponsable vendedor con que tendr\u00eda que dar explicaciones sanitarias de d\u00f3nde hab\u00edan venido aquellas suculentas pero t\u00f3xicas huevas provenientes del abismo marino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda siguiente fue un martirio mental para el pobre Sim\u00f3n Ossorio, que notaba c\u00f3mo la abisal negrura de las nubes que descargaban continuamente la lluvia sobre aquel pueblo parec\u00eda una sutil met\u00e1fora de su destino. Incesantes lamentos ag\u00f3nicos tras las ventanas de las casas, extra\u00f1os sonidos guturales por doquier y miradas acusadoras all\u00e1 por donde pasaba o cada vez que se asomaba por la ventana. La agon\u00eda dur\u00f3 hasta la tarde, cuando por segunda vez un grupo de gente se plant\u00f3 frente a su casa, vociferando para que saliera. Por segunda vez, el alguacil, visiblemente enfermo, hizo acto de presencia para salvarle la vida. No obstante, lo hizo salir a la calle para dar explicaciones a las malas en lo que respectaba a las malditas huevas. Nadie parec\u00eda ya en su sano juicio en el pueblo. El hombre tem\u00eda encontrarse ante una muchedumbre de gente enloquecida de la que no saldr\u00eda vivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia las 10 de la noche, cuando el pobre pescador se dispon\u00eda a explicarse, flanqueado por un grupo de vecinos del pueblo, los acontecimientos se precipitaron ya de forma irremediablemente fatal, provocados por una espantosa escena. En la plazoleta del h\u00famedo y lluvioso pueblo, entre el gent\u00edo, irrumpieron los agonizantes gritos de Violet. Fueron de tal calibre espeluznante, que hicieron enmudecer el improvisado juicio bajo la lluvia. Se abri\u00f3 la puerta de la casa de Ubaldo y tras la puerta, pr\u00e1cticamente reptando como un animal al que han mutilado las piernas, apareci\u00f3 Violet arrastr\u00e1ndose. Completamente desfigurada, bulbosa, p\u00e1lida y cubierta de una extra\u00f1a sustancia, reptaba entre terribles estertores de dolor. Llena de barro y ayudada por algunos vecinos que ped\u00edan ayuda alarmados,\u00a0colocaron tumbada boca arriba, en el medio de la plaza, lo que unos d\u00edas atr\u00e1s fue una persona humana. El espect\u00e1culo aterrador, en medio del corro de gente, mujeres \u201cembarazadas\u201d, hombres enfermos y desfigurados, termin\u00f3 de manera brusca, cuando a Violet, presa de un dolor terrible y sujetada de la mano por algunos vecinos, le revent\u00f3 el vientre literalmente por toda la plaza, esparciendo v\u00edsceras y huevos viscosos por todo el lugar. Alevines y renacuajos negros de extra\u00f1os seres acu\u00e1ticos salieron desparramados de su vientre en todas direcciones, coleando entre el barro y serpenteando en busca de charcos donde guarecerse. La escena era espantosa. La mujer, o lo que quedaba de ella, muri\u00f3 inmediatamente. La muchedumbre se colaps\u00f3, unos salieron gritando al conocer la suerte que les esperaba pr\u00f3ximamente y huyendo despavoridos. Otros comenzaron a buscar a Sim\u00f3n Ossorio, que para sorpresa de los all\u00ed presentes, aprovechando el estupor de la escena, hab\u00eda escapado corriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00f3n corri\u00f3 y corri\u00f3 todo lo que pudo, sin parar, sin mirar atr\u00e1s. Huy\u00f3 y se escondi\u00f3. Cerr\u00f3 los ojos y quiso dormir, olvidar, pensar que aquello fue una pesadilla. No quer\u00eda acordarse de su casa, de su vida, de su mujer, a la que hab\u00eda dejado abandonada. No quer\u00eda acordarse ni de su propio nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca m\u00e1s se supo nada del pueblo, ni jam\u00e1s quiso volver para comprobarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, borracho, termin\u00f3 de contar su incre\u00edble historia. Yo, que escuchaba con la boca abierta y con la expresi\u00f3n de estar visiblemente trastocado por el relato, volv\u00ed en m\u00ed, intentando recomponer mi rostro y reaccionar, tras lo cual regres\u00e9 a quedarme inmerso en el rostro lleno de culpabilidad de aquel hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00c9sta es mi historia, caballero, yo soy Sim\u00f3n Ossorio, el culpable. \u00c9sta es la prueba de mi verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, ante mi estupor, abri\u00f3 su gabardina de par en par, mostr\u00e1ndome c\u00f3mo su est\u00f3mago estaba lleno de bulbos y escamas de reptil. Ganglios y agallas flanqueaban sus costados. Recordaba a alg\u00fan primitivo anfibio habitante de alguna ci\u00e9naga podrida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sal\u00ed del bar asqueado. Nunca m\u00e1s supe nada de \u00e9l.\u2663<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Un relato inquietante ambientado en el mundo creado por la mente enferma de H. P. 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