{"id":772,"date":"2021-11-10T19:22:48","date_gmt":"2021-11-10T18:22:48","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=772"},"modified":"2021-11-10T19:23:18","modified_gmt":"2021-11-10T18:23:18","slug":"2o-relato-de-6-concursante-del-vi-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2021-_copia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2021\/11\/2o-relato-de-6-concursante-del-vi-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2021-_copia\/","title":{"rendered":"2\u00ba relato (de 6) concursante del VI Concurso de microrrelatos -Noche de Difuntos 2021"},"content":{"rendered":"<p><b><u>MADRE MICAELA DE LOS \u00c1NGELES<\/u><\/b><br \/>\n<i>Fulanito de Tal<\/i><\/p>\n<p>La desbandada de chotacabras que cruzaba el cielo como un jir\u00f3n de nubes negras lo hizo detenerse en el medio de la carretera h\u00fameda, reci\u00e9n llovida. Miraba absorto el vuelo de los p\u00e1jaros que parec\u00edan s\u00edmbolos chinos cortando el blanco del papel y traen malos presagios. Corri\u00e9ndole una peque\u00f1a gota de sudor por la sien, me mir\u00f3 tras las gafas con ojos de espanto. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 ocurr\u00eda. Me contest\u00f3 que los chotacabras son aves nocturnas. No vuelan de d\u00eda.<!--more--><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que el personaje que me acompa\u00f1aba ten\u00eda el esp\u00edritu m\u00e1s duro que el roble y se hab\u00eda enfrentado a cosas realmente terribles qu\u00e9 ensombrecer\u00edan la cordura de un hombre para siempre, verlo as\u00ed por una bandada de chotacabras era, cuando menos, curioso.<\/p>\n<p>Eran justo las seis de la tarde, y a m\u00ed me parec\u00eda una hora espantosa. En medio de la carretera frente a las modestas casas de una villa, el silencio rodeaba la barriada. Los arboles empezaban a arrojar mortecinas sombras y a construir org\u00e1nicas y negras formas en su parte m\u00e1s densa. Hab\u00eda un fino, dulce y h\u00famedo aroma oto\u00f1al. Y el plomizo cielo dejaba ver solo una l\u00ednea clara en la distancia.<\/p>\n<p>El padre Salvatore Alghisi, aguardaba de pie sujetando su cartera, empu\u00f1\u00e1ndola fuertemente con sus nudillos de hueso vivo. Un hombre seco, duro y espigado. Con la tez morena, el pelo corto y los p\u00f3mulos cincelados en m\u00e1rmol. Fijaba su impert\u00e9rrita mirada en la casa. Dir\u00edase que estaba clavado en la tierra frente a esta, como un clavo en un tabl\u00f3n. Como desafiante ante lo que se dispon\u00eda a vivir. Era el hombre m\u00e1s duro del vaticano. Un implacable Malleus Malleficarum andante con camisa. Y esto es lo que le aguardaba.<\/p>\n<p>Lo que primero hab\u00eda sido un peque\u00f1o rumor, paso a ser un vendaval y luego un hurac\u00e1n de boca en boca. El asunto hab\u00eda llegado a manos del Vaticano. Y era tal el revuelo informativo que hab\u00eda producido qu\u00e9 este decidi\u00f3 enviar un investigador. Era tal el cariz de los acontecimientos, el tama\u00f1o de diab\u00f3lico suceso que est\u00e1bamos viviendo en pleno siglo veintiuno, que la gente m\u00e1s susceptible ca\u00eda redonda ante lo que o\u00edan. Los ciudadanos hu\u00edan del pueblo. Y no en vano por que la noticia podr\u00eda tumbar a cualquier persona de nervios delicados.<\/p>\n<p>La madre Micaela de los \u00c1ngeles era el demonio. Pero no es que estuviera pose\u00edda por un demonio cualquiera. Era EL DEMONIO. Probado.<\/p>\n<p>La noticia, una persona estaba pose\u00edda por el demonio en circunstancias extraordinarias. Esta, hab\u00eda sido ya investigada por un exorcista que descart\u00f3 cualquier enfermedad mental, superando todas las pruebas a la que hab\u00eda sido sometida, y se declaraba abiertamente pose\u00edda. La prueba de sobres cerrados, xenoglosia en nueve lenguas muertas\u2026todas. Con una peculiaridad, ni hierrofobia ni hostilidad en su comportamiento. No solo eso, sino que a d\u00eda de hoy vive y pac\u00edficamente en un pueblecito de Francia.<\/p>\n<p>Cuando se le preguntaba no dec\u00eda que estaba pose\u00edda por el demonio, dec\u00eda que ERA el demonio. Y solo dios sabe las antinaturales proezas en contra de toda f\u00edsica que har\u00eda en la intimidad de aquellos rituales. Ante el asombro y la impotencia de la iglesia, que no tiene motivos para exorcizar lo que en realidad no es hostil, y pr\u00e1cticamente a inmune a los m\u00e1s largos exorcismos realizados hasta el l\u00edmite del aguante, y el aviso de la comunidad internacional (cuando llevaban seis inhumanos meses de rituales), opto por excomulgar, desterrar a Francia y aislar a tan extra\u00f1o fen\u00f3meno no sin dejar de mirar de reojo.<\/p>\n<p>Y el ojo estaba aqu\u00ed, en forma de padre Salvatore. Que hab\u00eda conseguido una entrevista con la madre Micaela. Donde \u00e9l estaba m\u00e1s o menos entero, al menos por fuera, yo me encontraba realmente aterrorizado. \u00a0Y eso que el padre Salvatore entrar\u00eda solo. Yo aguardar\u00eda fuera por \u00f3rdenes expresas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado el momento. Tras una breve espera y un cigarro, aquel espigado suicida con alzacuello y aspecto de madera se dirigi\u00f3 con pie firme hacia la casa. Pas\u00f3 por la peque\u00f1a puertecita de jard\u00edn, subi\u00f3 los tres escalones de la puerta y toc\u00f3 al timbre. Yo cre\u00ed desfallecer. Los pensamientos pasaban veloces por mi cabeza. Las preguntas que me surgieron en segundos inundaron de sudor mi cuerpo. \u00bfY si al abrir la puerta me ve\u00eda? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si me miraba ojos? \u00bfY si con una sola mirada me volv\u00eda loco, pose\u00eddo? \u00bfTraer\u00eda ante m\u00ed los miedos m\u00e1s at\u00e1vicos de mi infancia? \u00bfMe matar\u00eda en el acto, de un ictus, apoplej\u00eda o cualquier enfermedad mental cada cual m\u00e1s espantosa? Cada una de las preguntas era m\u00e1s horrenda que la anterior. El coraz\u00f3n se me aceler\u00f3 y las piernas me temblaron.<\/p>\n<p>Sin darme cuenta, aterrorizado por mis pensamientos asist\u00ed a apertura de la puerta de la casa. Fue tan r\u00e1pido que no pude hacer nada.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 una mujer mayor, de unos sesenta a\u00f1os, vest\u00eda como una persona religiosa. Pose un poco encorvada pero no cansada. Manos en hueso. La tez arrugada y cejas ca\u00eddas. Bajo ellas, dos ojos azules. Y antes de cerrar la puerta, me vio. Me mir\u00f3 un segundo, y cerr\u00f3.<\/p>\n<p>Al borde del desmayo me di la vuelta y me sujet\u00e9 en el coche. Con la misma sensaci\u00f3n que te queda en el cuerpo cuando pasa rozando un cami\u00f3n acelerado y tienes la certeza de haber podido morir. Abr\u00ed la puerta del auto y me met\u00ed dentro, sub\u00ed las ventanillas y ech\u00e9 el seguro.<\/p>\n<p>Y all\u00ed esper\u00e9. Mientras lo hac\u00eda pens\u00e9 en el padre Salvatore. Que habr\u00eda pensado al entrar.<\/p>\n<p>Dios m\u00edo ese hombre.<\/p>\n<p>Eran las siete y media, estaba exhorto en m\u00ed cuando la puerta se abri\u00f3 y entr\u00f3 el padre Salvatore.<\/p>\n<p>Yo estaba sobrecogido.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le ha dicho padre?<\/p>\n<p>Me ha dicho que es algo natural. Que con el tiempo las grandes tribulaciones se normalizan como se normaliza cualquier herencia a trav\u00e9s de los tiempos. El padre me parec\u00eda una estatua de Babilonia.<\/p>\n<p>Pero yo ya no puedo olvidar esa mirada. Y pensar que puede ocurrirme esta noche.<\/p>\n<p>O ma\u00f1ana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MADRE MICAELA DE LOS \u00c1NGELES Fulanito de Tal La desbandada de chotacabras que cruzaba el cielo como un jir\u00f3n de nubes negras lo hizo detenerse en el medio de la carretera h\u00fameda, reci\u00e9n llovida. 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