{"id":708,"date":"2019-11-03T12:58:16","date_gmt":"2019-11-03T11:58:16","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=708"},"modified":"2019-11-04T20:04:43","modified_gmt":"2019-11-04T19:04:43","slug":"5o-relato-de-6-concursante-del-v-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2019-_copia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2019\/11\/5o-relato-de-6-concursante-del-v-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2019-_copia-2\/","title":{"rendered":"5\u00ba relato (de 6) _fuera de concurso -Noche de Difuntos 2019-"},"content":{"rendered":"<p><strong><u>CAZA EN BASKERVILLE<\/u><\/strong><br \/>\n<i>JLBelloq<\/i><\/p>\n<hr \/>\n<p>Los cuatro conjurados hab\u00edan seguido el rastro al perro asesino desde el lugar donde acababa de morir su \u00faltima v\u00edctima. Determinados a terminar con la pesadilla de la bestia de Baskerville, lo persiguieron a todo lo largo del camino que rodeaba el bosque. Finalmente, al pie de la colina, estuvieron seguros de que, con el r\u00edo detr\u00e1s, lo ten\u00edan acorralado, y se apostaron abajo. Sigmund ascendi\u00f3 a la cima para acosarlo, con la l\u00e1mpara en una mano y la pistola lista en la otra. En lo alto, una fuerza brutal lo sorprendi\u00f3 y se vio lanzado a varios metros de una \u00fanica embestida. No ve\u00eda nada, todo a su alrededor era negrura. Las rocas lo rodeaban, oscuras, amenazadoras, y ve\u00eda a su agresor en cada sombra y en cada matorral.\u00a0 Hab\u00eda perdido la l\u00e1mpara y el arma, pero se rehizo e intent\u00f3 escapar en direcci\u00f3n a los otros cazadores.\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>Una mole negra se irgui\u00f3 en su camino y se abati\u00f3 sobre \u00e9l . Crey\u00f3 que morir\u00eda en el acto, aplastado por una roca enorme que parec\u00eda haber cobrado vida. Pero, aunque el peso lo dobleg\u00f3 y sinti\u00f3 el agobio de la asfixia, lo que fuera que le imped\u00eda respirar y le iba a causar la muerte no era duro como la piedra, sino blando, como el cuero, y desprend\u00eda calor. En su desesperaci\u00f3n, acert\u00f3 a coger el cuchillo de monte de la bandolera, pero no ten\u00eda espacio para hacer fuerza y apalancar, por lo que pas\u00f3 el filo una y otra vez sobre la superficie hasta que penetr\u00f3 en ella. Sinti\u00f3 un fluido caliente sobre su mano, que entr\u00f3 por la brecha con el arma por delante y, ahora s\u00ed, pudo acuchillar una y otra vez.<\/p>\n<p>El aire se le agot\u00f3. Sin embargo, el miedo convocaba fuerzas ocultas que \u00e9l mismo no sab\u00eda que albergaba, y pudo superar el trance del aplastamiento. La mole volvi\u00f3 a erguirse y retrocedi\u00f3 unos pasos. Aquello no era un perro, era\u2026 Sigmund solo pod\u00eda discernir lo que no era, porque esa criatura informe no se parec\u00eda a animal alguno. A pesar de su forma irreconocible, sab\u00eda que lo estaba mirando; hab\u00eda algo en su postura que le hac\u00eda pensar en una fiera acechando a su presa, a la espera de una flaqueza, de un flanco descubierto, de un signo de debilidad, para abalanzarse sobre ella y consumar el ataque mortal.<\/p>\n<p>El cazador no consegu\u00eda recuperar el resuello. Le segu\u00eda faltando aire en los pulmones, pero con la tensi\u00f3n de la lucha por su vida incluso eso era secundario. Tras unos segundos de espera, la criatura parec\u00eda indecisa ante una presa que se hab\u00eda revelado demasiado dif\u00edcil. Entonces, un abultamiento en el costado comenz\u00f3 a crecer, cada vez m\u00e1s, y varios m\u00e1s a continuaci\u00f3n. Las protuberancias siguieron aumentando, y Sigmund tuvo la impresi\u00f3n de que ante \u00e9l se estaba desplegando una enorme garra imposible; y luego, la garra se convirti\u00f3 en una suerte de ara\u00f1a monstruosa, un engendro con demasiadas patas, demasiada carne y demasiada maldad. Un engendro que, en su versi\u00f3n m\u00e1s horrenda, le hel\u00f3 la sangre en las venas.<\/p>\n<p>Paralizado por el terror, a pesar de la adrenalina que le hab\u00eda salvado la vida unos segundos antes, vi\u00f3 c\u00f3mo el monstruo se desentend\u00eda de su v\u00edctima e iniciaba el descenso de la colina en direcci\u00f3n a sus tres aliados, que no eran conscientes de lo que les sobreven\u00eda. Intent\u00f3 gritar, pero no le sali\u00f3 la voz del cuerpo: no pod\u00eda articular sonidos, reconocibles o no. Tampoco pod\u00eda usar la l\u00e1mpara, pues estaba unos metros m\u00e1s atr\u00e1s, apagada tras el impacto. Oy\u00f3 el sonido del cuchillo de monte contra el suelo, y mir\u00f3. Su mano era poco m\u00e1s que un mu\u00f1\u00f3n consumido por el \u00e1cido, un veneno o lo que quiera que fuera eso que la estaba corroyendo, avanzando como un millar de garrapatas que treparan por su brazo, devorando piel, carne y hueso. Los efluvios emanados de esa gangrena le hab\u00edan robado la voz: sus cuerdas vocales habr\u00edan desaparecido igual que toda su extremidad y, pronto, todo su cuerpo, si no era capaz de escapar de esa pesadilla.<\/p>\n<p>Desde cien metros m\u00e1s abajo le llegaron alaridos, gritos de p\u00e1nico y luego estertores de tres hombres que ya no lo eran. Entreve\u00eda, entre los bultos que ahora ser\u00edan probablemente los cad\u00e1veres mutilados de sus compa\u00f1eros, la forma informe, negra, maligna, que volv\u00eda de nuevo su atenci\u00f3n sobre \u00e9l y comenzaba a ascender otra vez por la cuesta, inexorable, determinada a terminar con su vida. Sigmund comprendi\u00f3 que herido y d\u00e9bil era una presa f\u00e1cil y no hab\u00eda esperanza. Cuando la mole oscura volvi\u00f3 a erguirse delante, solo pens\u00f3 en terminar con rapidez, pero la criatura, detenida frente a \u00e9l como si ella misma tampoco pudiera moverse, esper\u00f3 a que el hombre cayera al suelo, moribundo, y solo entonces un seud\u00f3podo surgi\u00f3 de la masa sin forma, tom\u00f3 su cuerpo medio consumido, y lo arrastr\u00f3 para engullirlo. Sigmund, presa del p\u00e1nico, opuso su \u00fanico brazo y unos gritos ag\u00f3nicos que no eran m\u00e1s que silencio sobre el propio silencio de la noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAZA EN BASKERVILLE JLBelloq Los cuatro conjurados hab\u00edan seguido el rastro al perro asesino desde el lugar donde acababa de morir su \u00faltima v\u00edctima. Determinados a terminar con la pesadilla de la bestia de Baskerville, lo persiguieron a todo lo largo del camino que rodeaba el bosque. 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