{"id":563,"date":"2017-11-03T12:46:55","date_gmt":"2017-11-03T11:46:55","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=563"},"modified":"2019-08-24T11:07:32","modified_gmt":"2019-08-24T09:07:32","slug":"3er-relato-del-iii-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2017-fuera-de-concurso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2017\/11\/3er-relato-del-iii-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2017-fuera-de-concurso\/","title":{"rendered":"3er relato del III Concurso de microrrelatos -Noche de Difuntos 2017- (fuera de concurso)"},"content":{"rendered":"<h3><strong>La justicia de do\u00f1a Cana<\/strong><br \/>\n<em>Sutter Cane<\/em><\/h3>\n<p>Las temidas tormentas de secano de la rayana localidad de <em>Monteolivo de la Pe\u00f1a<\/em> eran conocidas en los aleda\u00f1os y acumulaban cierta fama por la virulenta y r\u00e1pida vor\u00e1gine de rayos y truenos con las que se precipita sobre los yermos p\u00e1ramos de antiguos y ya inertes sembrados de trigo y otros cereales, a\u00f1os ya sin usufructo agr\u00edcola debido a la dificultad para su explotaci\u00f3n presentada por los c\u00famulos de pe\u00f1as sin barrenar, que se plantaban justo en medio de las senaras, y que se encontraban abrazados por los retorcidos troncos de olivos secos y quebrados.<!--more--><\/p>\n<p>Como suele suceder, la paradoja envuelve con un misterioso abrazo los sucesos m\u00e1s oscuros de esta vida, y en tanto que una de las famosas tormentas de secano descarg\u00f3 d\u00edas atr\u00e1s su furia sobre Monteolivo, uno de los eventos m\u00e1s negros de su historia reciente, aconteci\u00f3 al amparo de tan apropiada inclemencia de tiempo para aquel suceso. Sea como fuere<em>, <\/em>Eladio Fuentes hab\u00eda terminado sus d\u00edas, cosas del destino, como usuario de su propia asociaci\u00f3n de discapacitados. Hechos en los que se nombra mucho a la se\u00f1ora Fernanda Cana, madre de la afectada. Una mujer muy entrada en a\u00f1os, callada y siempre vestida de negro. Estilo muy com\u00fan en la vestimenta rural.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Cana \u201cla Seca\u201d, como se conoc\u00eda por all\u00ed, herbolaria tradicional, no se contaba entre las ancianas del pueblo que m\u00e1s se prodigaban en la vida social, y era m\u00e1s bien tranquila. Viuda desde hac\u00eda unos a\u00f1os, justo despu\u00e9s del nacimiento de su hija, hac\u00eda sus tareas e iba a comprar el pan y sus cosas, y a excepci\u00f3n de su implicaci\u00f3n en el caso de Don Eladio, en lo tocante a su hija nunca hab\u00eda tenido problemas con nadie, aparte de su conocida parquedad en palabras y vida ermita\u00f1a.<\/p>\n<p>No pocas eran las voces que en las tascas bromeaban socarronamente sobre el gusto de Eladio por las mozas j\u00f3venes, aunque casi ninguno alz\u00f3 jam\u00e1s la palabra incidiendo en el acento insano al extremo de aquel hecho, cuando la edad de las implicadas rayaba lo malsano (a la culpable y cobarde camarader\u00eda masculina le suele temblar la voz cuando se trata de costumbres morbosas). Tan solo cuando el drama llega a su punto \u00e1lgido, al suceso final, se alzan las voces con falsa y tard\u00eda valent\u00eda. Tal fue el d\u00eda en que la hija de la \u201cse\u00f1\u00e1\u201d Cana, nacida con alg\u00fan tipo de complicaci\u00f3n mental, se hizo usuaria de la asociaci\u00f3n de discapacitados de Don Eladio, que seg\u00fan dec\u00edan las malas lenguas (o sinceras), acept\u00f3 de buen grado la incorporaci\u00f3n de la moza que aun\u00a0 contaba con menos de trece primaveras.<\/p>\n<p>Una de las negras tormentas se cern\u00eda como el plomo sobre el campo y se apuntaba que la ni\u00f1a dej\u00f3 de hablar por aquellas fechas y que se la vio \u201cmuy triste\u201d. Se apoder\u00f3 del pueblo una tirantez malsana en el ambiente, por aquello que viene a ser algo que todo el mundo sospecha y que nadie habla. Tan solo en alguna tasca, animado por el alcohol, alg\u00fan borracho se atrevi\u00f3 a mencionar severas palabras contra el acaudalado terrateniente Don Eladio, empresario de \u00e9xito, sald\u00e1ndose el suceso con alguna violencia.<\/p>\n<p>D\u00edas antes de terminar el consabido latifundista y negociante Don Eladio en su propia fundaci\u00f3n, se precipitaron los sucesos la tarde del veintis\u00e9is de Noviembre cuando los rumores corr\u00edan ya como la p\u00f3lvora encendida, y en el centro del desagradable hurac\u00e1n se encontraba la pobre hija de Do\u00f1a Cana, deshecha por cualquiera que fuera el suceso ocurrido a solas con el depredador. Nadie sabe qu\u00e9 ocurri\u00f3 las horas previas al suceso, y si hubo alg\u00fan careo entre Do\u00f1a Cana, madre de la desgraciada ni\u00f1a y el aludido.<\/p>\n<p>Aquella tarde se recuerda una espantosa tormenta negra que amartill\u00f3 los sembrados como un mazo de metal, estallando entre los secos y retorcidos troncos de los centenarios olivos, que se part\u00edan en mil pedazos salpicando el suelo como carbones encendidos. Se pudo ver, seg\u00fan se cuenta, que el centro de la tormenta descargaba sobre los canchales m\u00e1s grandes de entre toda la antigua y est\u00e9ril llanura circundante al pueblo. All\u00e1 se describe tambi\u00e9n que una se\u00f1ora mayor cruz\u00f3 las sombr\u00edas calles bajo la oscuridad provocada por las negras y densas nubes que apenas dejaban pasar los rayos del sol, y que anduvo con la mirada perdida entre las enormes pe\u00f1as con un manojo de hierbas bajo el brazo y un pa\u00f1uelo ensangrentado entre las manos, murmurando palabras inconexas e irreconocibles. No omitir\u00e9 el dato que dice que se vio la silueta de alguien quemando cosas en las pe\u00f1as m\u00e1s grandes en lo alto del cerro, donde la densidad de la tormenta parec\u00eda casi poder cortarse con una hoz. Cuentan algunos ni\u00f1os que uno de los plomizos cirroc\u00famulos ca\u00eda como un yunque sobre las pe\u00f1as, y que, al tronar los rel\u00e1mpagos, espantosas siluetas tit\u00e1nicas se formaban en el aire; y que el viento descuajaring\u00f3 varios \u00e1rboles secos y tumb\u00f3 un antiguo y rural arco de mamposter\u00eda agreste que adornaba un peque\u00f1o canal de agua. Que una estampida de ganado aterrorizado corr\u00eda descontrolada por los alrededores, cosa muy rara entre las pac\u00edficas reses. Tambi\u00e9n se document\u00f3 que unas siete cabras del reba\u00f1o de Don Pedro se despe\u00f1aron por la escarpada y vertical cara norte de la sierra de Monteolivo. Como nota final, el m\u00e9dico de urgencias recibi\u00f3 no pocas llamadas de alarma, debido a beb\u00e9s con crisis de llanto y n\u00e1useas con la inevitable preocupaci\u00f3n de sus madres.<\/p>\n<p>Tales hechos y algunos m\u00e1s de muy negra catadura ocurrieron la tarde del veintis\u00e9is de noviembre, d\u00edas antes de que el afamado Don Eladio, v\u00edctima de alg\u00fan tipo de trance, fuese ingresado por sus propios familiares en la asociaci\u00f3n de discapacitados que lleva su nombre, torturado por una especie de lapsus catat\u00f3nico cada ciertas horas, y alg\u00fan tipo de leve man\u00eda persecutoria que le provoca, seg\u00fan dicen, eclipsadas b\u00fasquedas alrededor de all\u00e1 donde est\u00e9, miradas al aire, como si temiese alg\u00fan tipo de presencia.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La justicia de do\u00f1a Cana Sutter Cane Las temidas tormentas de secano de la rayana localidad de Monteolivo de la Pe\u00f1a eran conocidas en los aleda\u00f1os y acumulaban cierta fama por la virulenta y r\u00e1pida vor\u00e1gine de rayos y truenos con las que se precipita sobre los yermos p\u00e1ramos de \u2026 <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2017\/11\/3er-relato-del-iii-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2017-fuera-de-concurso\/\"> seguir leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr; <\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[16,4],"tags":[],"class_list":["post-563","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-concursos","category-relatos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=563"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":564,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563\/revisions\/564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}