{"id":485,"date":"2016-11-01T19:17:14","date_gmt":"2016-11-01T18:17:14","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=485"},"modified":"2019-08-24T10:59:20","modified_gmt":"2019-08-24T08:59:20","slug":"3er-relato-concursante-del-ii-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2016\/11\/3er-relato-concursante-del-ii-concurso-de-microrrelatos-noche-de-difuntos-2016\/","title":{"rendered":"3er. relato concursante del II Concurso de microrrelatos -Noche de Difuntos 2016-"},"content":{"rendered":"<h3><strong>EL\u00a0\u201c<i>S\u00cd, QUIERO<\/i>\u201d DEL JOVEN JONATHAN HARKER<br \/>\n<\/strong>Jonathan Harker<\/h3>\n<p>Ayer por la noche Mina y yo fuimos a hacer el amor al cementerio. Hac\u00eda mucho fr\u00edo, pero Mina y yo no lo sent\u00edamos. La situaci\u00f3n no era propia de nosotros, pero Lucy nos hab\u00eda dicho que siempre llevaba all\u00ed a sus pretendientes para poner a prueba su valent\u00eda. Nos adentramos por la avenida egipcia, entrelazados como dos j\u00f3venes prometidos en un altar. Un olor f\u00e9tido emanaba de los panteones, y la \u00fanica iluminaci\u00f3n era la de los ojos de los gatos que parec\u00edan querer abalanzarse sobre nosotros. Mina disfrutaba a cada momento.<\/p>\n<p><!--more-->A la ma\u00f1ana siguiente, antes del almuerzo, le ped\u00ed a mi madre que diera orden de que se me sirviese el filete poco hecho. Hab\u00edamos sacado la cuberter\u00eda de plata porque nos visitaba mi t\u00edo desde Dubl\u00edn a Londres. Al corte con el cuchillo, la sangre salpic\u00f3 tan fuerte mi camisa blanca que tuve una erecci\u00f3n. Fui al cuarto de ba\u00f1o para enjuagarla, pero el contraste entre el deseo y la repulsa me produjo un estado de consternaci\u00f3n tan grande que, como hipnotizado y con la excusa de dar un paseo, sal\u00ed corriendo hacia el matadero y, col\u00e1ndome, agarr\u00e9 una de las esponjas que vi tiradas por el suelo, recog\u00ed con ella toda la sangre que pude, la met\u00ed en uno de los bolsillos de mi chaqueta y, al llegar a casa, encerrado en mi habitaci\u00f3n y sentado sobre el lecho de la cama, absorb\u00ed toda la sangre sin sentirme satisfecho.<\/p>\n<p>Mina mand\u00f3 un telegrama: \u201cJonathan, espero que te encuentres bien, hoy me comentaron unos vecinos que te vieron deambulando solo por el parque\u201d.<\/p>\n<p>Retomando los hechos, recuerdo que, despu\u00e9s de pasar la velada en el cementerio, acompa\u00f1\u00e9 a Mina hasta su casa y la ayud\u00e9 a saltar el muro del jard\u00edn. Mientras regresaba a la m\u00eda, ya entrada la madrugada, y cruzando el camino que bordea la fortificaci\u00f3n, me hel\u00f3 ver que a lo lejos estaba esper\u00e1ndome alguien vestido con un camis\u00f3n blanco. Era una nebulosa que flotaba a medio metro del suelo y avanzaba hacia m\u00ed como si me hubiese reconocido. Antes de pesta\u00f1ear, estaba tan cerca que pude reconocer a una mujer de unos veinte, treinta o cuarenta a\u00f1os. Tambi\u00e9n podr\u00eda haber sido un hombre muy guapo. No pod\u00eda moverme, mi cuerpo estaba clavado a la tierra. Su boca destilaba un aliento como de marisco en mal estado, y se dirigi\u00f3 a m\u00ed en un idioma que no supe reconocer. Comenz\u00f3 a olisquearme como un animal cuando bruscamente otro alguien nos separ\u00f3 de un golpe diab\u00f3lico y, a partir de ah\u00ed, no consigo descifrar c\u00f3mo llegu\u00e9 de vuelta a casa. De cualquier modo, no me gustar\u00eda que se produjese otro encuentro de ese tipo por lo que pudiera pasar.<\/p>\n<p>A la hora del t\u00e9, mi t\u00edo, sin escandalizarse demasiado, se\u00f1al\u00f3 que de mi yugular supuraba pus. Me costaba respirar, pero no le di importancia porque no soy consciente de qui\u00e9n soy ahora mismo. Estoy tumbado sobre el div\u00e1n, y no son reposo estas alucinaciones. Veo cuervos que quieren sacarme los ojos. Escuch\u00e9 c\u00f3mo mi t\u00edo y mi madre murmuraban detr\u00e1s de la puerta, y por el tono parec\u00edan preocupados. Luego sent\u00ed c\u00f3mo me encerraban con llave. Los pa\u00f1os de agua fr\u00eda parec\u00edan no ser suficientes. Las u\u00f1as me crec\u00edan tan fuertes y finas que era una tortura intentar cortarlas. Est\u00e1n cerca. S\u00e9 que tengo que volver a verlos para luego poder veros a vosotros.<\/p>\n<p>Pensaba que lo que sent\u00eda por Mina era amor, pero todo esto es m\u00e1s intenso. Pena que no supiera exactamente por qui\u00e9nes y por qu\u00e9 lo sent\u00eda.<\/p>\n<p>Como un lobo en una trampa, al sonar las campanas de la iglesia a media noche no pude resistirme \u00a0y escap\u00e9 por la ventana, volv\u00ed al cementerio y, alborotado, cog\u00ed una de las ratas que se encontraban amontonadas en una de las catacumbas, la m\u00e1s gorda que pude, la revent\u00e9 por dentro con una sola mano y la mord\u00ed.\u00a0 Acto seguido, y m\u00e1s excitado que nunca por la experiencia, embobado por la luz de la luna llena, me dirig\u00ed hacia el enorme torre\u00f3n a una velocidad pasmosa, y cuando sent\u00ed el contacto de la fr\u00eda piedra con mis manos, descubr\u00ed que pod\u00eda trepar por ella sin mucho esfuerzo. Escal\u00e9 como una mantis hasta llegar a una peque\u00f1a ventana en el tercer piso, y me introduje en el interior de una estancia vac\u00eda salvo por el suelo cubierto de arena y cuatro ata\u00fades.<\/p>\n<p>Una neblina espesa se col\u00f3 entre las grietas de la sala y, como una serpiente, envolvi\u00f3 todo mi cuerpo hasta que, frente a m\u00ed, se transform\u00f3.<\/p>\n<p>Arropado con una t\u00fanica negra y mir\u00e1ndome fijamente con sus ojos amarillos, el Conde, de dos metros de altura, se acerc\u00f3 a m\u00ed, cort\u00f3 una de sus mu\u00f1ecas peludas con una u\u00f1a y, cubri\u00e9ndome con su capa como dos enamorados, me dio de beber la sangre que brotaba. Babe\u00e1bamos saliva negra.<\/p>\n<p>Tres mujeres nos rodearon y, entre los cuatro, me metieron dentro de uno de los ata\u00fades. Sent\u00ed c\u00f3mo lo sellaban con dos clavos. Escuch\u00e9 que susurraban algo entre risas, en una lengua que empezaba a sonarme familiar. Me desped\u00ed mentalmente de Mina, y le ped\u00ed perd\u00f3n. La sangre caliente que me hab\u00eda dado de beber el Conde burbujeaba sobre mi pecho.<\/p>\n<p>Me dej\u00e9 caer en la negritud.<\/p>\n<p>Cuando estuve a punto de perder el conocimiento, volvieron a abrir la tapa del ata\u00fad y sal\u00ed de \u00e9l tan ligero como nunca me hab\u00eda sentido.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora, Jonathan &#8211; dijo el Conde- ve a buscar a Mina.<\/p>\n<p>Llov\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL\u00a0\u201cS\u00cd, QUIERO\u201d DEL JOVEN JONATHAN HARKER Jonathan Harker Ayer por la noche Mina y yo fuimos a hacer el amor al cementerio. Hac\u00eda mucho fr\u00edo, pero Mina y yo no lo sent\u00edamos. 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