{"id":445,"date":"2015-06-10T17:59:47","date_gmt":"2015-06-10T15:59:47","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=445"},"modified":"2019-08-24T10:59:54","modified_gmt":"2019-08-24T08:59:54","slug":"el-entierro-de-eochali-relato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2015\/06\/el-entierro-de-eochali-relato\/","title":{"rendered":"El entierro de Eochal\u00ed (relato)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>La fantas\u00eda de la libertad en uno de los\u00a0mundos de fantas\u00eda de Sutter Cane (JLBelloq, C\u00edrculo del Lud\u00f3fago)<\/em><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>El entierro de Eochal\u00ed<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">por <em>Sutter Cane<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 210px; text-align: justify;\"><em>\u201c\u2014 Sabe, Oh, Pr\u00edncipe de Evana, o cualquier otro lector, que este relato lo encontr\u00e9 escrito en un manuscrito antiguo, y que debe ser le\u00eddo bajo la sombra de un \u00e1rbol, o bajo el influjo de alg\u00fan licor espirituoso que alimente sus sentidos con dulces perfumes que eleven su entendimiento, nunca en un momento de embrutecimiento adquirido por nuestras insulsas e incoloras vidas, tan desprovistas de color y de fragancia.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em>Mientras <em>Ayulu<\/em> cruzaba febrilmente la mullida pradera cubierta por un intenso verde en el mar de brotes nuevos y briznas frescas de la ma\u00f1ana, en el momento en el que el sol disuelve la bruma de la alborada dejando entrever el cielo azul, pensaba en lo que hab\u00eda dejado atr\u00e1s, y la conversaci\u00f3n con el viejo de la celda con el cual hab\u00eda sido hecho prisionero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la batalla por las tierras de <em>Evana<\/em>, ricas y f\u00e9rtiles praderas verdes y regadas por el rio <em>Drila<\/em> aun sin due\u00f1o, los coloridos ej\u00e9rcitos de <em>Eochal\u00ed <\/em>dieron cuenta de las embrutecidas huestes por quien <em>Ayulu<\/em>, arquero raso, combat\u00eda. La batalla fue r\u00e1pida y limpia. Los ancianos estrategas de <em>Eochal\u00ed<\/em> pose\u00edan conocimientos en el arte de la guerra adquiridos durante cientos de a\u00f1os, y para cuando pudo darse cuenta, se vio en grilletes camino de alguna mazmorra. Aunque hubo bajas importantes en ambos bandos de la contienda.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras\u00a0 sus j\u00f3venes piernas aun se bat\u00edan agiles sorteando los \u00faltimos islotes de piedras que salpicaban la pradera, el aliento del soldado exhalaba bocanadas salvajes de fervor en su huida. Serpeaba \u00e1gil entre peque\u00f1os arroyos cristalinos que manaban de entre peque\u00f1os c\u00famulos de piedra, que como diamantes desped\u00edan reflejos y sutiles brillos del sol, mientras el fresco sonido de del agua fluyendo entre rocas cubiertas de mullido musgo acompa\u00f1aba su curso. Sorteando un manto de camp\u00e1nulas y margaritas, saltaba entre los dientes de le\u00f3n con la agilidad de un felino, para llegar a los \u00faltimos remansos de campanillas y mimosas, lotos y amapolas, antes de internarse en la maleza del bosque de rabioso y denso follaje cuya frontera estaba pr\u00f3xima. Ayulu atravesaba las ultimas nubes de pululante vida y polen, insectos y mariposas que al trasluz pod\u00edan apreciarse y entre los cuales pasaba corriendo como una gacela que huye de un incendio, y se acercaba al bosque, y entonces record\u00f3 c\u00f3mo le sorprendi\u00f3 la mal llamada \u201cmazmorra\u201d, a la que supuestamente le llevaban, por el nivel de comodidad en el que se sinti\u00f3 envuelto. Efectivamente, aquello era una prisi\u00f3n, e inequ\u00edvocamente se encontraba encerrado. No obstante, ya la propia orfebrer\u00eda de los delgados pero firmes barrotes le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Una puerta de delicada forja con formas de trenzas entrelazadas y formas ornamentales con un aire a animales mitol\u00f3gicos estilizados cuyas colas,\u00a0 cuellos y cabezas se entretej\u00edan entre s\u00ed. Observ\u00f3 que en cada \u201ccelda\u201d, conviv\u00edan dos cautivos, o por lo menos el tama\u00f1o de la misma era tan holgado como para vivir ampliamente como m\u00ednimo dos personas. Record\u00f3 n\u00edtidamente c\u00f3mo fue el encuentro con su compa\u00f1ero de calabozo. All\u00ed, en pleno bosque, entre el trino de los p\u00e1jaros y las flores, entre algunos barrotes que se confund\u00edan con las enredaderas y hiedras, se encontraba su compa\u00f1ero de prisi\u00f3n, leyendo un peque\u00f1o y delicado libro de \u201c<em>Antigua Poes\u00eda de los Delthe<\/em>\u201d, tan peque\u00f1o que le cab\u00eda entre sus dos manos, con unas letras doradas en el lomo, filetes de oro en el canto de las hojas. Con una t\u00fanica un poco haraposa, pero limpia y aparentemente confortable y de buen corte, apoyado sobre unas rocas mullidas por el musgo, le\u00eda pl\u00e1cidamente el hombre. Ten\u00eda un rostro afable y una barba larga y canosa, entre cuyos pelos se escond\u00edan perdidas peque\u00f1as flores silvestres. A su lado humeaba una taza de alguna infusi\u00f3n. Y all\u00ed, en aquel rinc\u00f3n del bosque, del tama\u00f1o de una casa, entre flores y enredaderas, barrotes delicados y dorados, lo dejaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras un rato callado, extasiado por el estupor y el miedo al incierto destino por encontrarse en aquella situaci\u00f3n, pasaron varios minutos cuando fue el mismo anciano quien se acerc\u00f3 al joven amablemente y le habl\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014 Buenos d\u00edas\u2026si es que me permites describirlos como \u201cbuenos\u201d, porque para ti no son motivo hoy de alegr\u00eda, se entiende. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven arquero call\u00f3, y tan solo respondi\u00f3 asintiendo con la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 <em>No has de preocuparte en exceso, joven. Y aunque s\u00e9 que mis palabras te producir\u00e1n mucha extra\u00f1eza, en un corto plazo de tiempo me entender\u00e1s. Esta es una prisi\u00f3n del Reino de Thuat\u00e9. Muy pronto no querr\u00e1s irte.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 <em>No entiendo, se\u00f1or, c\u00f3mo alguien que por lo que veo lleva incontables a\u00f1os aqu\u00ed, puede albergar palabras tan amables para sus captores \u2014<\/em>replic\u00f3 educadamente Ayulu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014 Pronto lo entender\u00e1s, joven. M\u00edrame, \u00bfAcaso me ves deteriorado? \u00bfTe parece, acaso, que este lugar no es hermoso? Yo mismo he visto hogares m\u00e1s inconfortables. Observa, hablamos tranquilamente sobre un hermoso rinc\u00f3n, con libros, comida en la mesa, servida en bandeja de orfebrer\u00eda de plata. Los enrejados son art\u00edsticos y delicados, el trino de los p\u00e1jaros me despierta todas las ma\u00f1anas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Ayulu lo mir\u00f3 extra\u00f1ado, no pudo sino pensar en lo que el anciano le dijo. Aquella noche no durmi\u00f3 por los miedos que amenazaban sus nervios, pero las noches posteriores poco a poco fue conciliando el sue\u00f1o. Y sus despertares fueron cada vez m\u00e1s agradables. Todos los d\u00edas, bajo el arco de arboleda que cubr\u00eda los barrotes de la enrejada puerta, un joven les dejaba numerosos v\u00edveres brillantemente cocinados, con frutas y licores exquisitos. Pose\u00edan una enorme biblioteca en sus estancias, donde encontrar libros encomiables, <em>\u201cLa puerta del trino de los p\u00e1jaros\u201d<\/em>, \u201c<em>El poema de Devadra\u201d, \u201cHistoria de Nuada\u201d, \u201cLa venida de Thuatha\u201d. \u201cCanto de Cernunnos\u201d <\/em>y <em>\u201cEl canto de Manannan\u201d<\/em> entre otros cientos de libros. Adem\u00e1s, cualquier petici\u00f3n que hiciesen ser\u00eda, en la medida de lo posible, satisfecha. Pluma, tinta y papel de escritura. Tintas y papeles para dibujo. Juegos de azar. Ten\u00edan a su disposici\u00f3n un armario con variadas y extra\u00f1as botellas de cristal tallado llenas de licores exquisitos de rec\u00f3nditos maestros de la destilaci\u00f3n que filtraban la luz del sol al ser servidos, colore\u00e1ndola en numerosas tonalidades: <em>Vinos de Evala<\/em>, <em>T\u00e9 de L\u00f3talo<\/em>, licores de tierras lejanas. Todos los d\u00edas, los arboles y el jard\u00edn adyacente eran regados y algunas zonas de la celda limpiadas con agua perfumada de flores. Incluso dispon\u00eda de un confortable paseo por el bosque acompa\u00f1ado por dos j\u00f3venes guerreros lanceros, hasta los ba\u00f1os de aguas calientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el paso de los d\u00edas, una lozana tarde, tras una partida de <em>Ajedrez de Taizar<\/em>, el mozo le confes\u00f3 a su compa\u00f1ero de celda entre sorbo y sorbo de alg\u00fan licor dulce y fresco, que era <em>\u201cun lugar extra\u00f1o e hipn\u00f3ticamente confortable\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cNo s\u00f3lo se trata de que este lugar es confortable, es que no se puede escapar de aqu\u00ed, por nunca jam\u00e1s.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante aquellas palabras el joven call\u00f3 y reaccion\u00f3 abstray\u00e9ndose en un orgullo interior, mirando fijamente al anciano que prosigui\u00f3 en lo suyo. Y desde entonces no pudo el fuego de la juventud dejar conciliar el sue\u00f1o f\u00e1cilmente ante aquella impertinente sentencia. <em>\u201cNo se puede escapar de aqu\u00ed, por nunca jam\u00e1s\u201d<\/em>, retumbaba de vez en cuando en su cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el arquero doncel era, como la lozan\u00eda, impetuoso y rebelde. Y la idea de huir de all\u00ed aunque fuera por puro orgullo hurgaba en su cerebro constantemente noche y d\u00eda, investigando las posibles debilidades de sus captores. Por muy confortable que fuera su presidio, por muy hipn\u00f3ticos que fueran los d\u00edas en aquel erudito y placentero encierro, no pod\u00eda dejar de pensar en su escapada. Y tras un largo investigar, una c\u00e1lida y estrellada noche, aprovechando la endeble y confiada vigilancia de la zona, escap\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ahora, mientras corr\u00eda y se acercaba a la entrada del bosque donde terminaba la pradera, no pod\u00eda olvidar las palabras del anciano rebotando en su cabeza: <em>\u201c\u2026no se puede escapar de aqu\u00ed, nunca jam\u00e1s\u201d<\/em>, pensamiento al cual respond\u00edan los ojos del efebo inflam\u00e1ndose de la enfervorizada y hermosa llama de la juventud, \u00a1esa energ\u00eda irrefrenable de la naturaleza que riega de vida nuestro universo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Absorto en sus pensamientos mientras hu\u00eda r\u00e1pidamente, se intern\u00f3 en el denso <em>Bosque de Evana<\/em>, aqu\u00e9l por el que en su d\u00eda luch\u00f3 y perdi\u00f3. La foresta era tan densa que la luz se filtraba intermitente entre las copas de los \u00e1rboles, cayendo en rayos y cascadas que se ve\u00edan claramente en rectas diagonales a trav\u00e9s de los claros, entre las part\u00edculas de polen, y una f\u00e9rtil bruma tan densa y llena de vida que hac\u00eda del fresco ambiente del bosque algo casi denso, dir\u00edase que pod\u00eda tocarse el ambiente. Los troncos de los arboles nac\u00edan bebiendo agua de los arroyos y manantiales de aguas l\u00edmpidas, retorci\u00e9ndose sobre s\u00ed, en intrincadas formas que terminaban ramific\u00e1ndose cubiertas de musgo, mu\u00e9rdago, flores e innumerables especias arom\u00e1ticas, terminando en sus ramas cubiertas de hojas que cerraban la copa del bosque. Miles de \u00e1rboles de diversas formas y sombras sorteaban el camino serpenteante y h\u00famedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayulu, despu\u00e9s de una noche entera corriendo, se sinti\u00f3 a salvo por primera vez, y solo entonces tuvo la idea de descansar por unos instantes, ya que la sangre corr\u00eda por sus inflamadas venas entre sus secos y extenuados m\u00fasculos. As\u00ed pues, tras unos pasos en diminuci\u00f3n de la velocidad, encontr\u00f3 un cruce de caminos donde el bosque clareaba un poco y el sendero se hac\u00eda m\u00e1s ancho, sorte\u00f3 unas ramas y, tras tomar un largo trago de agua del r\u00edo, se parapet\u00f3 detr\u00e1s de una enorme ra\u00edz retorcida y cubierta de l\u00edquenes, y all\u00ed descans\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no fue muy reconfortante para el arquero doncel. Al poco tiempo de tumbarse, algunos sonidos le arrastraron fuera de su sopor, poni\u00e9ndolo en alerta. Sin hacer bruscos movimientos, se gir\u00f3 lentamente y asom\u00f3 la vista tenuemente por entre las ra\u00edces para ver de d\u00f3nde proven\u00eda un po\u00e9tico y musical lamento en lo profundo del bosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pudo observar entonces que se acercaba una especie de cortejo enormemente confluido de gente. El joven entonces, viendo que no era recomendable salir corriendo, se asegur\u00f3 que el lugar donde estaba era suficientemente cubierto como para no ser encontrado y que no se encontraba en la ruta confluida. As\u00ed que se qued\u00f3 quieto y observ\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enseguida pudo entrever que se trataba de un cortejo, un cortejo f\u00fanebre. Era el cortejo f\u00fanebre del entierro de <em>Eochal\u00ed<\/em>, que hab\u00eda muerto en la batalla d\u00edas antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viajaban en primer t\u00e9rmino dos filas de cuatro j\u00f3venes guerreros, lanceros, con armaduras labradas en metales y minerales violetas con veteados de oro. Cascos con cornamentas y alas llenas de flores adornaban sus cabezas. Pisaban el mullido suelo con unas sandalias de hilos de oro. Dos de ellos portaban un instrumento de viento desconocido, de plata, con el que tocaban un sonido delicado e hipn\u00f3tico. Detr\u00e1s, otros cuatro j\u00f3venes de tez blanca y bucles rubios y rizados, tan hermosos que al mismo <em>Ayulu<\/em> le despertaron inter\u00e9s. Portaban armaduras ligeras similares, en plata y oro, y llevaban cada uno unas enormes banderas con borlones y flecos con el estandarte y las runas de <em>Eochal\u00ed<\/em>. Todos los guerreros llevaban una cinta violeta de seda brillante que los un\u00eda por la cintura. Tras ellos una corte de hombres maduros, algunos de ellos ancianos, con barbas bien arregladas, llevaban encima libros gruesos y antiguos, con cerradura de llave; algunos simplemente los portaban, y otros caminaban con \u00e9l abierto de par en par, leyendo sus versos, algunos en voz baja y otros en voz alta, al son de los m\u00fasicos de primera l\u00ednea. Detr\u00e1s, caminaba noble y altivo un ciervo colosal, de una cornamenta tan ramificada como las ramas de un \u00e1rbol de mil a\u00f1os de edad, mientras tiraba de un carro. El ciervo, de suaves l\u00edneas atigradas blancas y ocres claras caminaba con paso firme y la cabeza alta, con un mech\u00f3n de barba en el ment\u00f3n decorado con trenzas de cuero y seda, y cascabeles, con los cuernos al viento, ataviados con guirnaldas y flores, campanillas de oro blanco y plata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El carro deb\u00eda ser la combinaci\u00f3n del trabajo de magn\u00edficos orfebres con excelsos carpinteros. En \u00e9l yac\u00eda <em>Eochal\u00ed<\/em>. Tumbado sobre una cama de seda blanca brillante, enterrado en flores. Era tal la cantidad de flores, que iban cay\u00e9ndose poco a poco por los lados del carro f\u00fanebre, sembrando de p\u00e9talos el camino. <em>Eochal\u00ed<\/em>, que de por s\u00ed fue \u00a0blanco en vida, rozaba la palidez de la luna llena al caer en las garras de la muerte. Sus ondas en el pelo casta\u00f1o claro estaban peinadas con hilos de oro y plata, flores y semillas, y le ca\u00edan sobre los hombros y el pecho desnudo. La expresi\u00f3n de su cara era calmada, con los ojos cerrados, la nariz afilada y los labios finos y cortantes como el fr\u00edo de la ma\u00f1ana. Las ruedas del carro estaban hechas de finos radios de orfebrer\u00eda tallada con centros de madera de <em>Ocab<\/em>, y ornamentadas con filigranas y cenefas trenzadas y entrelazadas que terminaban en cabezas de serpiente fabulosas. Hilos brillantes se incrustaban delicadamente por todo el conjunto, fundi\u00e9ndose con las flores. El cortejo posterior era una corte mezclada de hermosos y hermosas muchachas j\u00f3venes, seguramente nobles o familiares. Cada uno de ellos vest\u00eda de forma sencilla pero bella, en t\u00fanicas delicadas, con finas tiaras de metales preciosos. Iban unos abrazados a otros en silencio, con unos rostros tristes y bellos al mismo tiempo. Tras ellos, una corte de m\u00fasicos de instrumentales extra\u00f1os y maravillosos marcaban el aire con sonidos tan hermosos que hac\u00edan llorar. Iban vestidos como guerreros, con penachos violeta y rojo, falda de oro y plata y en las piernas un trenzado de cuero que terminaba en sandalias bellamente decoradas y fr\u00e1giles. Todos llevaban un sombrero de pieles y plumas rojas y violetas, con volutas al viento y tiras de seda de m\u00e1s de dos metros volando al aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para este momento, <em>Ayulu<\/em> ya sent\u00eda pena por <em>Eochal\u00ed<\/em>, por la m\u00fasica tan tremenda y hermosa que lo hab\u00eda atrapado suavemente, y las l\u00e1grimas atravesaban sus mejillas, presa de un pesar que lo hund\u00eda, y atrapado por la belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras los m\u00fasicos, un enjambre de ni\u00f1os correteaban serios pero con br\u00edo, ataviados ligeramente con sandalias con dos plumas blancas a cada lado y un traje liviano con falda y trenzas de seda, portando alimentos y bebidas frescas de n\u00e9ctar para reconfortar a todo el cortejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s, el joven escondido notaba como la tierra temblaba tr\u00e9mula con el tremor de los pasos de una corte de animales y bestias ataviados de gala y de guerra. Jabal\u00edes enormes embuchados en una armadura de oro grueso, avanzaban hozando el terreno y soltando bufidos por sus narices levantando polvo del suelo. Y tras ellos, un descomunal animal cuyo linaje desconoc\u00eda, grande y pesado, con un cuerno colmado de orfebrer\u00eda exquisita, y una armadura completa de hierro, con veteados de hilos de oro en formas de espirales y runas antiguas, serpientes m\u00edsticas y bajorrelieves de plata y cobre que \u00a0decoraban sus costados. Sobre \u00e9l y portando un estandarte, un guerrero largo y grande engalanado con una colosal armadura de oro tan reluciente que costaba mirar debido al deslumbramiento que produc\u00eda al reflejar el sol. Su ornamento en el casco y hombreras era exquisito y profusamente decorado con miles de figuras y toda la historia de <em>Nuada<\/em> tallada y labrada por cap\u00edtulos. Llevaba colgada una espada colmada de tallas finas desde la empu\u00f1adura hasta el filo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a la enorme bestia, una corte de hermosos caballos caminaba detr\u00e1s a paso firme. Los caballos m\u00e1s finos y esbeltos que hab\u00eda visto jam\u00e1s, sin duda alguna. Con las cabelleras decoradas y peinadas con hilos de m\u00faltiples colores y materiales. Sus pieles y siluetas brillaban suaves como la seda reflejando la luz del sol. Los hab\u00eda blancos, negros, marrones, ocres, ocres dorados, y todos con las hechuras dignas de un linaje de caballos nobles y fuertes, esbeltos y veloces como el viento que silba en invierno trayendo el fr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entonces, <em>Ayulu<\/em> no s\u00f3lo lloraba desconsoladamente por la muerte de tal pr\u00edncipe, sino que sus ojos brillaban maravillados, absortos en la delicada belleza y poes\u00eda en forma de corte que desfilaba ante sus ojos y que nadie hab\u00eda visto jam\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no era nada para lo que ver\u00eda a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos metros m\u00e1s atr\u00e1s, un s\u00e9quito de mujeres j\u00f3venes segu\u00eda el cortejo, con rostros tristes y alica\u00eddos. Pero no eran mujeres normales. Eran las mujeres m\u00e1s hermosas que jam\u00e1s hab\u00eda visto bajo el cielo azul. Todas ellas eran esbeltas y cubiertas con sedas y tules delicados y medio transparentes, que dejaban entrever todo su cuerpo, su piel, caderas, senos, sus piernas y su delicado sexo. Algunas con piel de tonos oscuros o canelas, otras blancas y suaves como el n\u00e1car. Iban con un rostro triste y alica\u00eddo, y en su cuerpo se notaba sensibilidad. <em>Ayulu<\/em> sinti\u00f3 algo extra\u00f1o entre tanta belleza: la desconsolada expresi\u00f3n delicada y enfermiza de tristeza desvalida, con el contorno de los ojos de color ros\u00e1ceo por el llanto, o el des\u00e1nimo, le resultaba arrebatadoramente er\u00f3tico. Algunas de ellas tan s\u00f3lo caminaban solitarias. Otras, en pareja, cogidas de la mano o abrazadas entre s\u00ed mientras se apoyaban en su tristeza. Otras, lanzaban al aire p\u00e9talos de flores, y pod\u00eda entreverse el tembloroso contoneo de sus senos entre el tul transparente. <em>Ayulu<\/em> sinti\u00f3 c\u00f3mo su cuerpo pasaba del desconsuelo a la m\u00e1s enorme excitaci\u00f3n y not\u00f3 c\u00f3mo su propio miembro crec\u00eda, presa del deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dejar de observarlas, absorto en aquella celestial corte de mujeres semidesnudas, de repente se dio cuenta de que hab\u00eda descuidado su escondite, y una de ellas se percat\u00f3 de su presencia y clav\u00f3 sus ojos en \u00e9l. Lejos de asustarse ninguno de los dos, ni <em>Ayulu<\/em> sali\u00f3 corriendo, ni la joven sali\u00f3 espantada. Ambos siguieron mir\u00e1ndose fijamente en la distancia. Poco despu\u00e9s, la muchacha se retras\u00f3 del cortejo veladamente y se desvi\u00f3, acerc\u00e1ndose al cubil de ra\u00edces donde permanec\u00eda escondido el antes prisionero. Era tan hermosa en su languidez que el joven estaba petrificado por la excitaci\u00f3n. Una tez clara y suave como la brisa del verano, los ojos color miel y los labios sonrosados y una melena largu\u00edsima y suave que ca\u00eda sobre su espalda, coronaban un delicado cuerpo que caminaba contone\u00e1ndose suave mientras sorteaba las ra\u00edces para llegar hasta \u00e9l. Mientras caminaba y elud\u00eda los obst\u00e1culos, \u00e9l pod\u00eda ver su sexo delicado y suave entre la envoltura de la cara interior de sus muslos desnudos y voluptuosos. Casi sin darse cuenta, la joven hab\u00eda llegado a su lado, entr\u00f3 en el recoveco que formaban las ra\u00edces y se sent\u00f3 encima del arquero, que al notar sus senos contra su cuerpo, el olor y el sabor de la piel de su pecho y el sexo contra su miembro, cay\u00f3 presa de la m\u00e1s tremenda excitaci\u00f3n que hab\u00eda sufrido jam\u00e1s. La bes\u00f3 intensamente mientras se quitaba las ropas apresuradamente, y por fin, la penetr\u00f3. Tras unos acompasados y tensos movimientos ambos se fundieron en un placer que termin\u00f3 r\u00e1pidamente en un convulso rel\u00e1mpago h\u00famedo, y quedaron tumbados desnudos y jadeantes en el mullido musgo del suelo del bosque. Y all\u00ed, <em>Ayulu<\/em> cay\u00f3 en un sue\u00f1o profundo alimentado por el cansancio y el placer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El despertar fue hermosamente terrible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Al abrir los ojos, el efebo se encontraba de nuevo en la celda. En su c\u00f3moda, fragante, hermosa y terrible celda. Mientras despertaba suavemente, algunas luces del sol penetraban la floresta espesa de las copas de los \u00e1rboles creando un mosaico suave de luz en sus mejillas, y el tintineo de una copa de cristal se o\u00eda cerca. Al fondo, el anciano, que beb\u00eda algo humeante mientras le\u00eda relajado, con su barba salpicada de algunas peque\u00f1as flores silvestres, dej\u00f3 de leer el libro y lo mir\u00f3 fijamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cTe lo dije, te avis\u00e9 que no escapar\u00edas. Nadie puede escapar de aqu\u00ed, por nunca jam\u00e1s.\u201d\u2663<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fantas\u00eda de la libertad en uno de los\u00a0mundos de fantas\u00eda de Sutter Cane (JLBelloq, C\u00edrculo del Lud\u00f3fago) El entierro de Eochal\u00ed por Sutter Cane \u201c\u2014 Sabe, Oh, Pr\u00edncipe de Evana, o cualquier otro lector, que este relato lo encontr\u00e9 escrito en un manuscrito antiguo, y que debe ser le\u00eddo \u2026 <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2015\/06\/el-entierro-de-eochali-relato\/\"> seguir leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr; <\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1,4],"tags":[],"class_list":["post-445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-detodo","category-relatos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=445"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":448,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445\/revisions\/448"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}