{"id":263,"date":"2015-03-28T20:45:04","date_gmt":"2015-03-28T19:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=263"},"modified":"2019-08-24T11:04:13","modified_gmt":"2019-08-24T09:04:13","slug":"el-foso-relato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2015\/03\/el-foso-relato\/","title":{"rendered":"El foso (relato)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Un relato corto tan\u00a0cenagoso como el foso de un castillo, y es de Sutter Cane (JLBelloq, C\u00edrculo del Lud\u00f3fago)<\/em><\/p>\n<h2 style=\"text-align: left;\"><strong>El foso<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>por Sutter Cane<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>\u00abCr\u00f3nicas de las guerras de San Jorge, por Antoine Le Fanne. Copia del manuscrito original hallado en el monasterio de San Jorge, y traducido por Juan de \u00c1valos y Querol\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Tan pronto como las aviesas l\u00edneas de la luz del sol te\u00f1\u00edan de claridad la infernal b\u00f3veda oscura de la noche que hab\u00edamos dejado atr\u00e1s, y mi cuerpo dolorido comenzaba a tomar consciencia de sus entumecidos miembros por dormir al raso entre las duras pe\u00f1as, las primeras cornetas sonaron al alba para inducirnos a la prisa y no dejar el cuerpo despertar a su debido tiempo. Cuando el horizonte estaba claro, ya toda la ciudad ambulante en la que se hab\u00eda convertido el campamento en derredor del castillo, era todo un bullir de espadas afiladas. Sorteando las mugrientas tiendas haraposas serpenteadas por los caminos de barro, or\u00edn y excrementos de caballo, los soldados y caballeros corr\u00edan para disponerse en sus filas mientras, diseminados por all\u00ed, los rechonchos cl\u00e9rigos repart\u00edan bendiciones a diestro y siniestro deseando las mejores venturas para la batalla.<\/p>\n<p><!--more-->Delante de nosotros se ergu\u00eda el Castillo de Pe\u00f1anegra, una robusta construcci\u00f3n de innumerables a\u00f1os ca\u00edda en desgracia tras desgracia, y que a nuestro \u00faltimo conde se le antoj\u00f3 dentro de sus t\u00e9rminos, y de localizaci\u00f3n ideal para nuestra guerra contra huestes del condado adyacente. Una fortaleza sencilla y bien construida, aunque poco poblada, perteneciente a una extinguida orden de nobles que en alg\u00fan momento perdieron la fe por la palabra de Dios, y de la que nada se sab\u00eda hace a\u00f1os. Cosa que a nosotros ni al conde nos importaba, ya que solo ten\u00edamos que arrasar fieramente y proseguir como hacemos en nuestras incursiones.<\/p>\n<p>Tras la dur\u00edsima y mortal lluvia de rocas que a golpe de catapulta precipitamos sobre aquel macizo castillo, nuestro superior orden\u00f3 el asalto inminente sobre la fortaleza. No obstante, aunque hab\u00edamos mermado implacablemente la superficie del castillo, la puerta principal, construida en maderos enormes y macizos requer\u00eda de unos \u00faltimos ataques a manos de un enorme y astilloso ariete de madera, con forma de cabeza de macho cabr\u00edo.<\/p>\n<p>Tan pronto como el noble que comandaba nuestras fuerzas vocifer\u00f3 la orden de mando, nos lanzamos ladera arriba hacia el castillo gritando como posesos y poniendo en boca todos los rezos y alabanzas que hac\u00edan alusi\u00f3n a Cristo y, en su nombre, empujamos el ariete cuesta arriba hasta hallar la horizontal m\u00e1s cercana a la puerta. Desde all\u00ed pudimos ver c\u00f3mo aun nos aguardaba el t\u00edpico foso inundado con agua putrefacta, con un puente levadizo que nos hizo maldecir el buen hacer que tuvieron los malditos hijos de mil putas que construyeron tan acertadamente aquel consistente castillo. Tan pronto como nuestros nobles vieron aquel entuerto, mandaron r\u00e1pidamente a los mozos e incluso a los monjes a por los troncos de reserva que muy acertadamente nuestro maestro artesano hab\u00eda previsto para estos menesteres.<\/p>\n<p>Entre tanto y tanto empez\u00f3 a llover para gracia de Dios y de los agricultores y desgracia nuestra, y mientras constru\u00edamos a pasos forzados un puente para cruzar el apestoso foso de aguas negras y estancadas, nos hund\u00edamos en el barrizal formado a tenor de la lluvia y nuestras bravas pisadas hollaban el terreno.<\/p>\n<p>Durante el esfuerzo yo me limitaba a pensar por qu\u00e9 nadie de los interiores del castillo se aventuraba a defender, dej\u00e1ndonos construir libremente.<\/p>\n<p>Ya por la tarde y con el barro hasta en la boca, ten\u00edamos a punto el puente y comenzamos a empujar con ayuda de Dios el ingenioso y potente ariete sobre el puente y en un \u00faltimo esfuerzo, al borde de la extenuaci\u00f3n, conseguimos pasar el foso y precipitarlo en un primer impacto contra la puerta, quedando el foso putrefacto a nuestra espalda.<\/p>\n<p>Golpe tras golpe empezamos a abrir mella en los poderosos maderos de la puerta y yo pensaba para mis adentros por qu\u00e9 diablos nadie asomaba su cabeza por las almenas y nos arrojaba aceite hirviendo, piedras, o cualquier otra cosa. Porque aunque el nauseabundo olor mef\u00edtico de aquel putrefacto foso de aguas negras era harto desagradable, no alcanzaba como para repeler nuestro ataque.<\/p>\n<p>No hab\u00eda yo terminado de poner en pie mi reflexi\u00f3n mental cuando detr\u00e1s de nosotros unos chapoteos sordos reclamaron mi atenci\u00f3n y volv\u00ed la cabeza un segundo. Solt\u00e9 el amarre del ariete, y me precipit\u00e9 en mi huida, tan desafortunadamente que uno de mis superiores, para frenar mi huida, me propin\u00f3 con su propio antebrazo un terrible golpe que me rompi\u00f3 la nariz y me hizo caer de espaldas.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfD\u00f3nde te crees que vas hijo de mala madre? \u2014vocifer\u00f3 como un loco mientras escup\u00eda saliva en mi rostro al gritar\u2014 \u00a1Vuelve a la fila, hijo de perra, o te rebano el cuello como a un cerdo!<\/p>\n<p>No hab\u00eda terminado de recitar su amenaza cuando de repente fue succionado por una especie de tent\u00e1culo enorme del tama\u00f1o de tres cerdos y con forma de babosa que surg\u00eda del f\u00e9tido foso. Uno de los soldados, que lo vio todo, solt\u00f3 un alarido de terror que puso en alerta a toda la hueste que se volvi\u00f3 a mirar qu\u00e9 ocurr\u00eda. No se hab\u00edan terminado de girar, cuando otra deforme protuberancia enorme y negra con forma de lombriz sal\u00eda de la ci\u00e9naga y escup\u00eda en la propia cara de los soldados los restos met\u00e1licos de la armadura del pobre noble entremezclados con jirones de carne, sangre y tripas. Los estupefactos lanceros y caballeros se miraron entre s\u00ed despavoridos, soltaron el ariete, que cay\u00f3 en seco entallando a un pobre\u00a0soldado que qued\u00f3 all\u00ed atrapado por el pie, y trataron de salir corriendo como alma que lleva el diablo.<\/p>\n<p>Pero tan pronto como se produjo el alboroto, todo el anillo del foso que envolv\u00eda al castillo se revolvi\u00f3 completamente en espeluznantes estertores, mientras surg\u00eda una especie de criatura gusano, de color negro, tan fl\u00e1ccido y deforme que no se distingu\u00eda donde era agua infecta y podrida y donde era parte del engendro, que de largo rodeaba completamente el foso.<\/p>\n<p>Seg\u00fan surgi\u00f3 la criatura descomunal \u00a0que daba la vuelta al castillo y que pr\u00e1cticamente ocupaba todo el foso, por sus asquerosas protuberancias escupi\u00f3 a la cara de los soldados una especie de sustancia que en el instante, y profiriendo unos gritos espantosos, comenzaron a deshacerse en jirones de carne y piel. Con otro ap\u00e9ndice parecido a las patas delanteras de una mantis, la bestia dio un zarpazo a la multitud que se congregaba en el improvisado puente de maderos, reban\u00e1ndolos a todos y haci\u00e9ndolos salir despedidos entre v\u00edsceras, mientras yo me escond\u00eda hecho un ovillo entre las tripas de un caballo abierto en canal.<\/p>\n<p>Tras unos aspavientos m\u00e1s, el horripilante espect\u00e1culo termin\u00f3 tan repentinamente como hab\u00eda empezado. Se hizo la calma total y tan solo se o\u00eda la lluvia caer en los barrizales. Al rato, un anciano encapuchado con una enmara\u00f1ada barba abr\u00eda ligeramente las puertas del castillo mientras la criatura se sumerg\u00eda a duras penas en el foso dando la vuelta completa, all\u00ed donde anidaba y le serv\u00eda de cubil. El viejo profiri\u00f3 unos signos y unas palabras, y cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>Tard\u00e9 horas en salir de mi escondite. Cuando la noche se hizo con el lugar, me fui sigilosamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un relato corto tan\u00a0cenagoso como el foso de un castillo, y es de Sutter Cane (JLBelloq, C\u00edrculo del Lud\u00f3fago) El foso por Sutter Cane \u00abCr\u00f3nicas de las guerras de San Jorge, por Antoine Le Fanne. 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