{"id":1228,"date":"2026-11-03T00:40:05","date_gmt":"2026-11-02T23:40:05","guid":{"rendered":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=1228"},"modified":"2026-11-03T01:32:14","modified_gmt":"2026-11-03T00:32:14","slug":"6o-relato-fuera-de-concurso-noche-de-difuntos-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2026\/11\/6o-relato-fuera-de-concurso-noche-de-difuntos-2026\/","title":{"rendered":"6\u00ba relato [Fuera de concurso] \u00abNoche de Difuntos 2026\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cascarones<\/strong><br>Ver\u00f3nica Montes<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestro pa\u00eds, de tan rica gastronom\u00eda y mezcla de culturas, cada verano intentamos anticiparnos al rigor del invierno preparando encurtidos, adobos, salazones y secando alimentos al sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por desgracia, es una costumbre que agoniza. La sobreexplotaci\u00f3n y los invernaderos nos han acostumbrado a tener verduras y frutas todo el a\u00f1o, olvidando el ciclo natural de las temporadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, existe un lugar donde las viejas costumbres a\u00fan respiran. All\u00ed, sus calles, las cazumbas y los patios de las casas m\u00e1s humildes se llenan de cascarones.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fieles a su tradici\u00f3n, cuelgan hileras de berenjenas de unas cuerdas. Las preparan con precisi\u00f3n: les cortan la cabeza y, con una ma\u00f1a casi quir\u00fargica, vac\u00edan el interior en redondo hasta arrancarles todo el relleno. Solo dejan la piel intacta, convertida en peque\u00f1os capuchones vac\u00edos que se balancean para secarse al sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Turqu\u00eda, las noches de verano se llenan de ruidos inconfundibles\u2026 A medida que se deshidratan, los capuchones parecen cobrar vida. Suenan huecos, secos, susurrando y crepitando al chocar entre s\u00ed en la oscuridad. Con las ventiscas de la madrugada, a los m\u00e1s sabios y a\u00f1ejos se les antojan fantasmas y viejas leyendas; historias que sirven para amedrentar a los ni\u00f1os, evitando que hagan travesuras por las noches o se nieguen a ir a la cama temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Abuelo&#8230; abuelo, abuelo! \u2014gritaba un peque\u00f1o de no m\u00e1s de cinco a\u00f1os, que cruzaba el pasillo a la carrera, aterrado, hasta llegar al sal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abuelo descansaba relajado en la puerta de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, peque\u00f1o? Ya sabes que si est\u00e1s despierto a estas horas&#8230; \u00a1el se\u00f1or Cascar\u00f3n vendr\u00e1 a por ti!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ah, no! \u2014grit\u00f3 el ni\u00f1o, lanz\u00e1ndose a las piernas del anciano en busca de consuelo\u2014. \u00a1No, abuelo, tengo miedo! Los cascarones hoy truenan mucho y me asustan. \u00a1He visto al se\u00f1or Cascar\u00f3n asomado a mi ventana!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Pues entonces me dir\u00e1s qu\u00e9 haces despierto! Ese es su primer aviso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pobre chiquillo, sintiendo la dureza en las palabras de su abuelo, empez\u00f3 a llorar desconsolado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No&#8230; mira que te lo tengo dicho. Todos los veranos me obligas a contarte la historia del se\u00f1or Cascar\u00f3n y no me haces caso. Luego as\u00ed estamos, sin dormir ni t\u00fa ni yo. T\u00fa por llor\u00f3n, y yo por tener que aguantar tus lamentos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vaaaamos&#8230; No lloooores, ven. Te llevar\u00e9 a la cama \u2014dijo, agach\u00e1ndose para cogerlo en brazos y enjugarle las l\u00e1grimas con el pa\u00f1uelo que siempre llevaba en el bolsillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero&#8230; pe, pe, pero&#8230; no te vayas y me dejes solo \u2014hipaba el nieto, muerto de terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo prometo&#8230; \u2014le sonri\u00f3, rasc\u00e1ndole la coronilla y alborot\u00e1ndole el cabello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abuelo dej\u00f3 la puerta abierta de la casa a sus espaldas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nieto segu\u00eda hipando de forma espor\u00e1dica, refugiando el rostro en el hueco de su cuello. Avanzaba despacio. El viento soplaba por todas las ventanas, las cortinas bailaban y la habitaci\u00f3n del fondo, a cada paso, parec\u00eda m\u00e1s lejana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el rabillo del ojo, al pasar por delante de la primera puerta, vio una silueta dibujarse tras las cortinas transparentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No le hizo caso, pas\u00f3 sin m\u00e1s. Segu\u00eda caminando&#8230; Ahora cruzaba frente a otro cuarto. Nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Continu\u00f3 su marcha; el nieto parec\u00eda por fin apacible. Estaba tranquilo, como si el llanto le hubiese ganado la batalla y hubiese ca\u00eddo rendido. Los pasos del anciano arrastraban las suelas de las sandalias y la brisa que entraba por las ventanas, de pronto, se volvi\u00f3 g\u00e9lida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El coraz\u00f3n le dio un vuelco. En la siguiente habitaci\u00f3n estaba la misma silueta, con esa extra\u00f1a forma c\u00f3nica, oculta tras la cortina. Pero ahora estaba m\u00e1s cerca, justo en la mitad del cuarto. Totalmente r\u00edgida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un momento se qued\u00f3 at\u00f3nito, mir\u00e1ndola fijamente. De repente, la tela dibuj\u00f3 una voluta empujada por el viento y, al levantarse, lo que fuera que hubiese debajo se hab\u00eda esfumado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1C\u00e1scaras! \u2014exclam\u00f3 con el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Neg\u00f3 con la cabeza y esboz\u00f3 una sonrisa \u00e1spera. Pero su sugesti\u00f3n dur\u00f3 poco. A sus espaldas, los cascarones que colgaban en el patio empezaron a chocar, cada vez m\u00e1s atronadores. Como si los tuviera justo detr\u00e1s de la oreja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gir\u00f3 sobre sus talones y escrut\u00f3 el pasillo con cautela. Record\u00f3 entonces la puerta abierta de la casa. Para su desdicha, se debati\u00f3 sobre si volver ser\u00eda buena idea. Quiz\u00e1s era lo mejor, no fuera a colarse alguna rata o alg\u00fan indeseable aprovechando la oscuridad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de volver sobre sus pasos, y para aprovechar que el ni\u00f1o hab\u00eda cedido por fin al sue\u00f1o, decidi\u00f3 acostarlo. Con suma suavidad lo dej\u00f3 sobre la cama, lo arrop\u00f3 y cerr\u00f3 la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De vuelta por el pasillo, fue habitaci\u00f3n por habitaci\u00f3n cerrando el resto de ventanas. La temperatura hab\u00eda ca\u00eddo en picado y el fr\u00edo empezaba a apoderarse de las estancias. Parec\u00eda mentira que aquel mismo lugar hubiera sido un horno durante el d\u00eda; ahora, el ambiente helaba la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tirit\u00f3 un par de veces y se acerc\u00f3 a un perchero para abrigarse con una bata de algod\u00f3n fino. La claridad de la luna, al colarse por los cristales, dibujaba sombras a cada cual m\u00e1s siniestra. Mientras se pon\u00eda la prenda, intentaba adivinar de reojo qu\u00e9 pod\u00eda estar rondando por la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin previo aviso, una forma fugaz cruz\u00f3 su campo de visi\u00f3n. Y entonces, pegado a su nuca, volvi\u00f3 a sonar el crujido hueco de los cascarones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1C\u00e1scaras! \u2014mascull\u00f3 con un sobresalto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carraspe\u00f3 inc\u00f3modo, se irgui\u00f3 de golpe y se rega\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo en voz baja por dejarse llevar por los miedos y ser tan asustadizo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin perder m\u00e1s tiempo, anduvo lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudo por el pasillo, cruz\u00f3 el sal\u00f3n y cerr\u00f3 la pesada puerta. Se apoy\u00f3 contra la madera, aliviado, y encendi\u00f3 la l\u00e1mpara de aceite que descansaba sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella gran casa no hab\u00eda nadie m\u00e1s que el abuelo y el ni\u00f1o. Eran fechas festivas y el resto de la familia hab\u00eda aprovechado para viajar y hacer acopio de enseres y provisiones. Estaban completamente solos ante el mundo. Nadie acudir\u00eda en su auxilio; no hab\u00eda un alma a menos de dos kil\u00f3metros a la redonda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan solo estaban ellos dos&#8230; y los cascarones vac\u00edos colgando en el patio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respir\u00f3 hondo y decidi\u00f3 dar unas caladas a la shisha que hab\u00eda dejado a medias, buscando relajarse un poco antes de dormir, a ver si se le pasaba el espanto. Mientras soplaba el ascua para reavivar la yesca, el fulgor intermitente del carb\u00f3n iluminaba la estancia a su alrededor con destellos rojizos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Coloc\u00f3 el carb\u00f3n de nuevo en la cazoleta y dio unas aspiraciones profundas para prenderlo m\u00e1s r\u00e1pido. La brasa resplandec\u00eda con cada calada, y con cada calada&#8230; sonaban los cascarones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio se sinti\u00f3 confuso. Pero entonces, al expulsar la densa bocanada de humo, le respondi\u00f3 un largo y seco tintineo de c\u00e1scaras. El desconcierto dio paso a la angustia. Otra calada. M\u00e1s c\u00e1scaras, cada vez m\u00e1s cerca. Otra bocanada. M\u00e1s c\u00e1scaras. El sonido trepaba, aferr\u00e1ndose a los o\u00eddos de aquel anciano, taladrando su intento desesperado por encontrar la calma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez m\u00e1s cerca. Como si una inmensa serpiente de cascabel rondara por la sala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sentado en los cojines del suelo, junto a la shisha y a la escasa luz de la l\u00e1mpara de aceite, intentaba relajarse, pero los malditos cascarones no dejaban de sonar de fondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Harto, decidi\u00f3 terminar la pipa con una \u00faltima calada profunda y marcharse a la cama de una vez. Aspir\u00f3, y aspir\u00f3, llenando sus pulmones de aquel humo sedante, acompa\u00f1ado siempre por ese chirrido incesante que le taladraba los o\u00eddos, aproxim\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s&#8230; Hasta que algo choc\u00f3 de bruces contra \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobresaltado, cay\u00f3 de espaldas contra el suelo. Se incorpor\u00f3 a trompicones, alz\u00f3 la l\u00e1mpara y escrut\u00f3 a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para su desdicha, all\u00ed no hab\u00eda nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Habr\u00e9 fumado demasiado. Estoy agotado, ser\u00e1 mejor que me vaya a la cama \u2014se dijo a s\u00ed mismo, sacudiendo la cabeza, algo mareado por la tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anciano quer\u00eda acabar con esa pesadilla de una vez por todas; iba a zanjar aquella maldita fantas\u00eda y su absurda leyenda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ser\u00e1 posible&#8230;! \u2014protest\u00f3, caminando en busca de su cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para su desdicha, justo antes de cruzar la puerta que daba al pasillo, pis\u00f3 algo que cruji\u00f3 bajo su pie derecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despacio, baj\u00f3 la l\u00e1mpara para iluminar el suelo. All\u00ed estaban. Una cuerda entera, repleta de cascarones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mudo de espanto, sus ojos desorbitados no daban cr\u00e9dito a lo que ve\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo han llegado hasta aqu\u00ed estas malditas pieles de berenjena?\u00bb, se dijo. Pensarlo en esos t\u00e9rminos tan mundanos le daba un poco menos de miedo. O eso intent\u00f3 creer, mientras echaba a correr a la desesperada por el pasillo hasta entrar a trompicones en la habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda su nieto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerr\u00f3 la puerta de golpe y apoy\u00f3 la espalda contra la madera, con el pecho agitado, tomando grandes bocanadas de aire y espanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la pesadilla estaba lejos de acabar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al otro lado, rozando la misma puerta en la que se apoyaba, algo parec\u00eda arrastrarse. Lento, siempre lento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1No&#8230; Otra vez ese ruido!\u00bb, pens\u00f3. Aquel roce incesante y hueco que no hab\u00eda dejado de perseguirle en toda la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo, que a\u00fan aferraba la l\u00e1mpara de aceite con una mano temblorosa, intent\u00f3 contener cualquier quejido para no despertar a su nieto. Quer\u00eda aparentar calma, aplacar el terror por si el peque\u00f1o abr\u00eda los ojos, pero la desesperaci\u00f3n lo devoraba: necesitaba taparse los o\u00eddos como fuera. Ese sonido crujiente no se deten\u00eda nunca; lo estaba empujando al mism\u00edsimo borde de la locura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encogido bajo la cama, grit\u00f3, tap\u00e1ndose los o\u00eddos con todas sus fuerzas. El ruido era cada vez m\u00e1s fuerte, hasta volverse ensordecedor. Lo sent\u00eda incrustado dentro de la cabeza, taladr\u00e1ndole el cr\u00e1neo y provoc\u00e1ndole unas n\u00e1useas terribles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces, de pronto&#8230; ces\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pobre anciano temblaba tanto que le casta\u00f1eaban los pocos dientes que conservaba. Sentir el peso hundiendo ligeramente el colch\u00f3n sobre su cabeza le record\u00f3 que segu\u00eda en la habitaci\u00f3n de su nieto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 de su escondite y se incorpor\u00f3 como pudo. Entonces, sin atreverse a apartar la vista de la puerta. Con las manos temblorosas, intent\u00f3 encender de nuevo la l\u00e1mpara. Por fortuna, siempre llevaba una cajita de f\u00f3sforos en el bolsillo. La palp\u00f3 a tientas en la oscuridad y respir\u00f3 aliviado al abrirla: menos mal que todav\u00eda le quedaban cinco cerillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Temblaba tanto que apenas lograba sostener la cajita entre las manos. Sus dedos gruesos y torpes no acertaban a agarrar los f\u00f3sforos. Por fin logr\u00f3 sacar el primero; lo rasc\u00f3 y estall\u00f3 en una chispa breve, pero el palillo de madera se parti\u00f3 por la mitad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo intent\u00f3 con el segundo, pero la cabeza de p\u00f3lvora no lleg\u00f3 a prender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sac\u00f3 el tercero. Esta vez s\u00ed, la llama cobr\u00f3 vida, iluminando la penumbra. A\u00fan con la vista clavada en la puerta, la paranoia le hizo creer que escuchaba de nuevo el tintineo seco de los cascarones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no ven\u00eda del pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez, el sonido ven\u00eda de la cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inm\u00f3vil, con la cerilla a\u00fan prendida, estir\u00f3 nervioso el brazo hacia la cama. Llam\u00f3 a su nieto con la voz quebrada, pero nadie respondi\u00f3. Solo el rasgueo seco de los malditos cascarones vibr\u00f3 bajo las s\u00e1banas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llama consumi\u00f3 la madera y quem\u00f3 los dedos del anciano. Con un quejido ahogado, solt\u00f3 el f\u00f3sforo, que se apag\u00f3 al instante al tocar el suelo, sumi\u00e9ndolo todo de nuevo en la penumbra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presa del p\u00e1nico y temblando de pies a cabeza, intent\u00f3 sacar otra cerilla para encender la l\u00e1mpara de una vez por todas, pero sus manos no le respondieron: la cajita se le escurri\u00f3 entre los dedos y cay\u00f3 al suelo, perdi\u00e9ndose en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">R\u00e1pido, se dej\u00f3 caer de rodillas al suelo, buscando y tanteando el bulto de cart\u00f3n. El sudor fr\u00edo le corr\u00eda por la frente, los pulmones le ard\u00edan de terror y ten\u00eda los ojos abiertos de par en par, intentando adaptarse in\u00fatilmente a la oscuridad. Mientras tanto, el siseo y el rasgueo bajo las s\u00e1banas sonaban cada vez m\u00e1s altos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su mano top\u00f3 con la cajita, pero, con la torpeza del p\u00e1nico, la golpe\u00f3 y sali\u00f3 disparada hacia otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Diablos, no, no, no&#8230;! \u2014maldijo su suerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ten\u00eda casi en los dedos y se le hab\u00eda escapado. Pero entonces, un claro de luna atraves\u00f3 los cristales de la ventana y, como si de un halo divino se tratase, ilumin\u00f3 la peque\u00f1a caja. Gate\u00f3 veloz hacia ella. El siseo a su espalda era cada vez m\u00e1s inquietante, m\u00e1s cercano. Ensordecedor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La agarr\u00f3 con ambas manos. Y el ruido ces\u00f3 de golpe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al alzar la vista hacia la ventana, se le hel\u00f3 la sangre. Al otro lado del cristal estaba su nieto. El ni\u00f1o lo miraba at\u00f3nito, con el rostro desencajado y la mirada perdida&#8230; no en \u00e9l, sino en algo situado a la espalda del anciano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo pronunci\u00f3 el nombre del peque\u00f1o en un susurro, totalmente confundido. Las piernas ya no le respond\u00edan y sus manos, temblorosas, apenas lograban sostener los f\u00f3sforos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde fuera, el ni\u00f1o se tapaba la boca con una mano para ahogar sus propios sollozos mientras, con la otra, se\u00f1alaba con terror lo que se ergu\u00eda a espaldas de su abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ca, ca&#8230; c\u00e1s, c\u00e1scaras \u2014tartamude\u00f3, casta\u00f1eando los dientes, con el labio temblando de puro terror y las l\u00e1grimas rod\u00e1ndole por ambas mejillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus piernas, que ahora ya no parec\u00edan suyas, empezaron a moverse despacio, oblig\u00e1ndolo a girar sobre s\u00ed mismo, mientras el pobre anciano cerraba los ojos con fuerza y manten\u00eda los brazos r\u00edgidos, anclados a ambos lados del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llorando y moqueando como un chiquillo asustado, sus manos intentaron encender la \u00faltima cerilla que conservaba en la caja. Rasc\u00f3 el f\u00f3sforo contra el cart\u00f3n y la peque\u00f1a llama prendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La luz titubeaba sobre la madera. Frente a \u00e9l se ergu\u00eda una figura mucho m\u00e1s alta, envuelta en las s\u00e1banas de la cama. El siseo que emit\u00eda era ensordecedor. El abuelo cay\u00f3 de rodillas, aguardando el golpe del mism\u00edsimo se\u00f1or Cascar\u00f3n; aquel esp\u00edritu vengativo que te chupaba el alma porque, cuando a\u00fan era un hombre de bien, lo hab\u00edan dejado secar al sol hasta morir. Aquella vieja leyenda que usaban los ancianos para meter miedo a los ni\u00f1os, para que fuesen obedientes y se fueran a dormir temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A por aquellos osados que trasnochaban vendr\u00eda el se\u00f1or Cascar\u00f3n: un ser abominable de cuencas vac\u00edas y piel curtida, semejante a un cuero reseco, con el rostro deformado en un eterno grito de desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pobre viejo sollozaba en el suelo, con las rodillas clavadas y la mirada aterrada fija en la tela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces, la s\u00e1bana resbal\u00f3 y cay\u00f3 arrugada al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La peque\u00f1a llama ilumin\u00f3 dos piernas curtidas. Sus peores temores eran ciertos: ah\u00ed estaba. Era una piel dura, oscura y de un tono parduzco, reseca como la carne curada al sol. Desde lo alto, unas cuencas vac\u00edas lo juzgaban en un silencio sepulcral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pobre anciano empez\u00f3 a balbucear disculpas y a sollozar como un chiquillo aterrorizado. Pero lo \u00fanico que obtuvo del se\u00f1or Cascar\u00f3n fue una g\u00e9lida indiferencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la boca de aquella figura grotesca surgi\u00f3 un siseo rasposo y, de un solo soplido, apag\u00f3 la cerilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La habitaci\u00f3n qued\u00f3 sumida en la negrura absoluta. Al otro lado del cristal, el nieto solt\u00f3 un alarido desgarrador, un chillido tan primitivo y agudo que quebr\u00f3 el silencio de la madrugada. Huy\u00f3 a ciegas, tropezando y ara\u00f1\u00e1ndose las manos en la oscuridad hasta alcanzar la casa m\u00e1s cercana, con la garganta en carne viva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de la habitaci\u00f3n de su abuelo, sin embargo, no hubo gritos. Ni resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa penumbra asfixiante, el se\u00f1or Cascar\u00f3n hizo exactamente lo que dictaba la vieja leyenda. Cuando los vecinos se atrevieron a cruzar la puerta a la ma\u00f1ana siguiente, no encontraron sangre ni se\u00f1ales de lucha. El anciano segu\u00eda arrodillado junto a la cama, con los ojos en blanco y la mand\u00edbula desencajada en un grito mudo. A\u00fan respiraba, pero ya no hab\u00eda nadie all\u00ed dentro. El diablo se hab\u00eda llevado su alma, vaci\u00e1ndolo por completo, dej\u00e1ndolo igual de seco que las pieles que colgaban al sol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CascaronesVer\u00f3nica Montes En nuestro pa\u00eds, de tan rica gastronom\u00eda y mezcla de culturas, cada verano intentamos anticiparnos al rigor del invierno preparando encurtidos, adobos, salazones y secando alimentos al sol. Por desgracia, es una costumbre que agoniza. La sobreexplotaci\u00f3n y los invernaderos nos han acostumbrado a tener verduras y frutas \u2026 <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2026\/11\/6o-relato-fuera-de-concurso-noche-de-difuntos-2026\/\"> seguir leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr; <\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[16,4],"tags":[],"class_list":["post-1228","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-concursos","category-relatos"],"acf":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1228"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1237,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228\/revisions\/1237"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}