{"id":1120,"date":"2026-06-25T17:52:52","date_gmt":"2026-06-25T15:52:52","guid":{"rendered":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=1120"},"modified":"2026-06-25T18:28:52","modified_gmt":"2026-06-25T16:28:52","slug":"1er-relato-_concurso-tichologia-ludopatica-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2026\/06\/1er-relato-_concurso-tichologia-ludopatica-2026\/","title":{"rendered":"1er relato _Concurso \u00abTicholog\u00eda ludop\u00e1tica 2026\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Deserci\u00f3n<\/strong><br>JLBelloq, alias <em>Bellini<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p>El zumbido del motor at\u00f3mico mece mi cerebro tanto como mi cuerpo. O no\u2026 En realidad, el motor at\u00f3mico no emite sonido alguno: es la estructura de la nave la que se estremece y tiembla con la aceleraci\u00f3n. Esa vibraci\u00f3n tenue pero constante, junto con los avisos luminosos que jalonan los pasillos y reaccionan a mi paso, son la prueba del pellizco que me confirma que no estoy dormido ni muerto.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Afuera, la negrura absoluta me rodea, completa, profunda, subyugante. Una etiqueta en el vidrio reforzado del ojo de buey me advierte que una mirada demasiado prolongada puede provocar \u201cs\u00edndrome de privaci\u00f3n sensorial\u201d. Vaya nombre, los veteranos lo conocemos como la \u201calucinaci\u00f3n del fondo negro\u201d, o la \u201ccatalepsis del piloto\u201d. As\u00ed est\u00e1 m\u00e1s claro.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del aviso, me siento a menudo en el taburete y observo, tanto que ya lo he convertido en costumbre. Me gusta disfrutar del placer de la oscuridad esencial ante mis ojos y de la blancura del vac\u00edo dentro de mi mente.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje de A a G, pasando por B, C, D, E y F, se realiza a lo largo de una ruta fija que, en el espacio, es una curva alabeada y, en el tiempo, un per\u00edodo de trece a\u00f1os, equivalentes a casi ciento cincuenta a\u00f1os en el punto de inicio. Con una tripulaci\u00f3n de once personas, los turnos se limitan a poco m\u00e1s de un mes, dos si sumamos la vuelta, para que cada integrante pueda reanudar su vida en tierra con un desgaste f\u00edsico limitado. Es inevitable, pero es razonable y es soportable; y es un trabajo y est\u00e1 bien pagado.<\/p>\n\n\n\n<p>El carguero es un racimo de esferas de distinto tama\u00f1o, donde la pila at\u00f3mica ejerce de locomotora. Por delante avanzan la c\u00e1psula de mando, donde transcurre mi guardia; el tanque de mantenimiento vital, donde hiberna el resto de la tripulaci\u00f3n; y la esfera de h\u00e1bitat, que solo uso para comer y alg\u00fan aseo espor\u00e1dico, pues prefiero dormir en la cabina y todo mi tiempo de ocio lo dedico a observar el espacio negro por la gran mirilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Por detr\u00e1s del horno nuclear que es el motor at\u00f3mico arrastramos un enorme gl\u00f3bulo, la bodega de carga, repleta de equipamiento de alta tecnolog\u00eda, de una complejidad de fabricaci\u00f3n no accesible para las colonias de B, C, D, E, F y G.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas pocas estrellas permanecen inm\u00f3viles en el c\u00edrculo de cristal. Constituyen una an\u00e9cdota en el fondo del manto sin luz del espacio colindante. El desplazamiento de la nave a velocidad cuasi-luz es insuficiente para percibir la m\u00e1s m\u00ednima variaci\u00f3n en la posici\u00f3n de cualquiera de esos puntos luminosos. Los instrumentos intentan convencerme de que la nave se mueve, pero ya hace tiempo que no los tengo en cuenta: ha crecido en m\u00ed una necesidad insoslayable de comprobar por m\u00ed mismo, con mis propios sentidos, que no estoy dentro de un huevo met\u00e1lico colgado de un gancho en el centro de un decorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en mi primera semana cuando anul\u00e9 el temporizador de los hibernadores, de forma que nadie m\u00e1s me ha relevado y solo yo hago guardia en este viaje desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La burbuja de mantenimiento vital dejar\u00e1 de funcionar dentro de poco: la he desconectado del m\u00f3dulo principal, y solo conservar\u00e1 la vida de sus diez ocupantes unos meses m\u00e1s, hasta que se agoten las bater\u00edas de emergencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento, hace horas o d\u00edas, quiz\u00e1s semanas, he desacoplado la gran esfera de carga. Se ha convertido as\u00ed en una gran verruga congelada que vaga en l\u00ednea recta contra el fondo de estrellas, en una trayectoria divergente que la aleja de m\u00ed por la inercia.<\/p>\n\n\n\n<p>A solas en el puente de mando, rodeado de pilotos parpadeantes que me advierten de un sinn\u00famero de peligros, he utilizado los manuales de ingenier\u00eda y navegaci\u00f3n para poner todos los sistemas en modo manual y he reorientado lo que queda de la nave hacia el centro de la V\u00eda L\u00e1ctea, donde se acumulan estrellas en tal n\u00famero y tan pr\u00f3ximas entre s\u00ed que podr\u00eda verlas pasar como \u00e1rboles desde las ventanillas de un tren.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegar\u00e9 a viejo antes de intuir siquiera un incremento significativo en la luminosidad generada por esos millones de luminarias del tama\u00f1o de astros, pero me conforta saber que llegar\u00e9, inevitablemente. Que, aunque mi muerte ocurra muchos miles de a\u00f1os antes, mi cuerpo se consumir\u00e1 en su tumba cerca del centro de la galaxia, ah\u00ed donde los c\u00famulos de estrellas degeneran en agujeros negros y se devoran unos a otros en el n\u00facleo de un infierno de radiaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deserci\u00f3nJLBelloq, alias Bellini El zumbido del motor at\u00f3mico mece mi cerebro tanto como mi cuerpo. O no\u2026 En realidad, el motor at\u00f3mico no emite sonido alguno: es la estructura de la nave la que se estremece y tiembla con la aceleraci\u00f3n. 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