{"id":1114,"date":"2026-06-25T17:44:44","date_gmt":"2026-06-25T15:44:44","guid":{"rendered":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/?p=1114"},"modified":"2026-06-25T17:44:45","modified_gmt":"2026-06-25T15:44:45","slug":"4o-relato-_concurso-tichologia-ludopatica-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circuloludofago.com\/wordpress\/2026\/06\/4o-relato-_concurso-tichologia-ludopatica-2026\/","title":{"rendered":"4\u00ba relato _Concurso \u00abTicholog\u00eda ludop\u00e1tica 2026\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Charginov-Vasilenko<\/strong><br>Daniel Dar\u00edo Hinchado, alias Vasily<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p>El cometa, que carec\u00eda de coma, era lobulado, binario. Dos masas llenas de aristas, rocas, grietas y accidentes geogr\u00e1ficos, unidas por una argolla central que las manten\u00eda como dos guisantes. Ten\u00eda siete kil\u00f3metros de ancho. Era la imagen m\u00e1s bella, en su gris austeridad, que hab\u00eda contemplado en mis misiones. Era un universo: un compendio de todos los accidentes orogr\u00e1ficos que puede haber, condensados en unos cuantos kil\u00f3metros y vagando por la oscuridad del espacio.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Durante la escolta al cometa que se me hab\u00eda encargado, vagamos juntos en una \u00f3rbita de marea milim\u00e9tricamente calculada, en la que acopl\u00e9 mi nave gracias a los instrumentos de navegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n empez\u00f3 a cautivarme con el paso de los d\u00edas. El alto contraste de grises y negros en el espacio se vuelve terriblemente adictivo al contemplar c\u00f3mo hasta las m\u00e1s m\u00ednimas imperfecciones de un objeto en su superficie arrojan una sombra rica en matices. Durante meses, mi actividad cartogr\u00e1fica solo se ve\u00eda interrumpida por la bebida y la comida, mientras admiraba, incluso en mis ratos de asueto, la tremenda belleza de aquel objeto interestelar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el origen del terrible magnetismo obsesivo de 51\/CV Charginov-Vasilenko era su naturaleza interestelar: su trayectoria era hiperb\u00f3lica y extremadamente exc\u00e9ntrica. Es decir, ven\u00eda de las lejanas profundidades del espacio, conservando en su interior algo anterior a la formaci\u00f3n del sistema solar e incluso de la V\u00eda L\u00e1ctea. Pasar\u00eda a siete unidades astron\u00f3micas del Sol en su perihelio, a cincuenta y ocho kil\u00f3metros por segundo. Hab\u00eda pasado por Vega, como otros tantos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, una enfermedad mental se apoder\u00f3 de m\u00ed, adem\u00e1s de la enfermedad f\u00edsica que en su d\u00eda me otorg\u00f3 el pasaporte a aquella misi\u00f3n sin retorno. La obsesi\u00f3n, nutrida por el enigma hecho corp\u00f3reo, proven\u00eda de un lugar por donde jam\u00e1s un objeto observado hab\u00eda pasado tan cerca, relativamente hablando. Lo que tra\u00eda aquella masa desde el espacio de otros tiempos nunca se hab\u00eda visitado.<\/p>\n\n\n\n<p>La cartograf\u00eda y la captura de datos del cometa estaban pr\u00e1cticamente automatizadas por mi nave orbital, pero en secreto me postul\u00e9 para poner mis pies en aquel lugar venido de los confines del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, sin otro horizonte que la trascendencia, me encontr\u00e9 en la escotilla con el inmenso y voluminoso traje para adentrarme en lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n era simple: aterrizar, recoger las muestras y volver antes de que la energ\u00eda del traje, que se nutr\u00eda de la energ\u00eda solar, agotase su bater\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La computadora, asistida por Rosetta, la Inteligencia Artificial, realiz\u00f3 todos los c\u00e1lculos de trayectoria, ofreci\u00e9ndome el mejor momento orbital y la zona donde deb\u00eda aterrizar. La nave se manten\u00eda en una \u00f3rbita de rotaci\u00f3n sincr\u00f3nica, lo m\u00e1s cerca posible de aquel cuerpo espacial, para que tan solo tuviera que hacer un par de quemas de propulsi\u00f3n y, en unas decenas de metros, cayera suavemente sobre Charginov-Vasilenko. A Rosetta no le gustaba la idea.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se hab\u00eda confabulado para aquellos interminables cuarenta y seis segundos en los que me suspend\u00ed en la infinita negrura hasta que aquel irregular universo gris, lleno de matices, lleg\u00f3 a mis pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el arp\u00f3n de seguridad del traje no se dispar\u00f3 y sal\u00ed rebotado de la superficie, rodando a una velocidad de treinta y ocho cent\u00edmetros por segundo. Rosetta interpret\u00f3 que yo ya estaba posado sobre la superficie y me enviaba instrucciones. Pero yo, en ese momento, flotaba sobre el espacio, a veinte metros de distancia de la superficie, en el fr\u00edo infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mis aterradores giros en el vasto vac\u00edo volv\u00ed hacia la superficie del Charginov, rebotando tres veces m\u00e1s, sin control aunque suavemente, hasta que finalmente ca\u00ed sobre una oquedad sombr\u00eda y negra llamada regi\u00f3n Hadal-4, en uno de los valles m\u00e1s escarpados cerca de la corona que un\u00eda los dos l\u00f3bulos.<\/p>\n\n\n\n<p>El traje en el que me encontraba, profusamente absorbido en su aparatosidad, era, como se dispone de los trajes para tales prop\u00f3sitos, de un volumen grotesco. All\u00ed, permanec\u00ed encasquillado entre una formaci\u00f3n rugosa, no tan firme como una roca, formada de regolito: material estelar no consolidado, pero suficientemente aglutinado para no dejarme escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanec\u00ed informando a Rosetta de mi situaci\u00f3n mec\u00e1nica durante unos minutos. Oblicuo, sobre mi brazo derecho bajo el traje, inutilizado. Solo pod\u00eda utilizar el izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que a Rosetta m\u00e1s le cost\u00f3 entender fue mi infinita preparaci\u00f3n y flexibilidad mental para aceptar mi nueva situaci\u00f3n. No dej\u00f3 de mandarme instrucciones y diversas opciones para intentar arreglar mi tesitura, a su entender terrible y espantosa. Pero yo ya estaba preparado para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s le preocupaba era que el consumo de energ\u00eda del traje era descomunal y que, en la negra regi\u00f3n donde me encontraba, este dejar\u00eda de ser funcional en sesenta minutos al no recibir luz solar.<\/p>\n\n\n\n<p>Era mi destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo uso de mi brazo liberado, desenvain\u00e9 el dron de recogida de muestras automatizado, DRA, activ\u00e1ndolo a duras penas. Este se posicion\u00f3 con total precisi\u00f3n, perfor\u00f3 la superficie de regolito y se elev\u00f3, directo y guiado, hacia la nave orbital, que lo recogi\u00f3 sin ning\u00fan tipo de fallo y lo deposit\u00f3 en su c\u00e1mara estanca.<\/p>\n\n\n\n<p>La despedida fue lo que m\u00e1s le cost\u00f3 a Rosetta. Tras varios intentos, tuve que hacer uso de los c\u00f3digos de seguridad de niveles superiores para poder ordenar que abandonara la \u00f3rbita sincr\u00f3nica y pusiera rumbo a la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, tumbado, observ\u00e9 mi premio y mi recompensa: el rico paisaje, infinitesimalmente nutrido de estructuras minerales que formaban valles y barrancos, dotando al conjunto de un abanico de sombras negras y salientes blanquecinos donde toda una corte de grises neutrales y fr\u00edos, quintaesencia de la quietud p\u00e9trea, se extend\u00eda en el espacio negro, solo interrumpida en su peque\u00f1o horizonte local por la luz que llegaba desde varias unidades astron\u00f3micas de distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>En su partida, mientras duraba la bater\u00eda de mi traje, Rosetta me mandaba mensajes. Ella no entend\u00eda el c\u00e1ncer terminal, aunque sab\u00eda que el viaje era letal por naturaleza, pues a\u00fan no se ha resuelto el problema de la radiaci\u00f3n c\u00f3smica en viajes interestelares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Charginov-VasilenkoDaniel Dar\u00edo Hinchado, alias Vasily El cometa, que carec\u00eda de coma, era lobulado, binario. Dos masas llenas de aristas, rocas, grietas y accidentes geogr\u00e1ficos, unidas por una argolla central que las manten\u00eda como dos guisantes. Ten\u00eda siete kil\u00f3metros de ancho. 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