3er. relato (de 9) concursante del IV Concurso de microrrelatos -Noche de Difuntos 2018-

EL EGO DEL DOCTOR
Natón

La tormenta no para, los estruendos y las luces cegadoras procedentes  de los truenos cada vez son más frecuentes. La lluvia y el viento son muy  intensos desde hace cinco horas aproximadamente. Parte del hall ha quedado encharcada, el agua ha conseguido penetrar también por las ventanas, que, aún cerradas, el viento ha conseguido abrirlas. He tapiado las que he podido. Me encuentro en estos momentos en el sótano, donde tengo montado mi laboratorio.

En fin, creo que es el día perfecto para mi gran proyecto.

Estoy entusiasmado, ansioso… bueno, la cantidad de adjetivos que podría citar para expresar mi estado en estos momentos son infinitos. Me encuentro frente al cuerpo, tapado con una sábana blanca, pero la sangre ha conseguido mancharla.

Aquí voy a hacer lo nunca conseguido, ni siquiera imaginado, voy a crear una vida humana, sí, como el mismísimo Dios. Muchos rechazarán esta idea, pero yo creo en mí mismo y en mi ética.

Mis experimentos con animales y plantas han sido exitosos. Pero una vida humana… es algo más complejo.

He utilizado miembros de distintos cadáveres para que este sujeto alcance la perfección, que sea un súper hombre, por  encima de la especie de los seres naturales. Hoy es el día, lo sé.

Mi mente no crea proyectos tan fantásticos, los pare. Cada vez que tengo una idea no es una simple ocurrencia, es una creación que mi mente ha estado gestando, y de repente se produce el parto.

Recuerdo el día de tu nacimiento con pelos y señales, y hoy te encuentras frente a mí, el día de tu despertar.

El clima ahí afuera sigue igual, adoro estas noches de lluvia y truenos, siempre he sido algo huraño, algo asocial, pero no por ello me infravaloro; es más, mi ego es enorme y no me veo capaz de entablar relación con el resto del mundo mediocre. También citar que ellos también me han dado la espalda, así que genial, ha sido algo de mutuo acuerdo. Pero en mi interior quiero que la poca gente culta que da sentido a la vida me valore y valore todas mis aportaciones a la medicina y a la ciencia, y con este ser me culminaré por encima de ellos. Los he retado sin que se enteren, y de repente verán con sus propios ojos quién ha ganado la partida. Yo, el Dr. Victor Frankenstein, pasaré a los anales de la historia como uno de los más espléndidos seres que la vida ha concebido. El don de dar vida se me ha asignado a mí y a nadie más.

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