A la feria de videojuegos retro: Retro Badajoz

de nuestro corresponsal especialista en el mundo retro: Astro Riser

Habiendo quedado ya claro mi amor por los videojuegos viejunos, me dirigí hacia el siguiente paso lógico para alimentar mi síndrome de Peter Pan e intentar encontrar mi Santo Grial personal: las ferias de videojuegos retro. Decidí que mi primera incursión iba a ser en la 1ª feria Retro Badajoz que se celebró el 25 y 26 de Octubre en el Centro de Ocio Contemporáneo.

Fachada del Centro de Ocio Contemporáneo, mu bonica

Fachada del Centro de Ocio Contemporáneo, mu bonica

Desde luego fue todo un hallazgo para mí; por fin convergíamos en un mismo punto un montón de amantes de los videojuegos de píxel gordaco y podríamos dar salida al fin a todas esas emociones nostálgicas que en nuestra vida normal no podemos compartir con nadie más. Y fue entrar allí… y ver un montón de adultos (y algunos niños también) con el semblante ilusionado, con la sonrisa tatuada en la cara, señalando una y otra consola de videojuegos y  comentando frases casi gritando que nunca  llegaban a acabar: “¡Ostia, la Master System II! ¡La que tenía el Alex Kidd integrado en la conso…!”… “Y mira, la Super Nintendo con el Street Fighter II, que guap…¿ése es un Spectrum?” En mi cabeza estaba viendo a un grupo de niños de los 90 extasiados frente a un escaparate de juguetes, pidiéndose las consolas que querían para Reyes.

Algo especial pasa en estas ferias. Tienes a un montón de desconocidos que, al cruzar esas puertas, se convierten instantáneamente en amigos, casi como en una pequeña familia que se reencuentra por fin después de tantos años sin verse. Y en sus rostros impacientes puedes ver que están a un “Hola” de distancia de poder charlar durante horas y horas de todo ese conocimiento que compartimos sobre videojuegos, conocimiento que, hasta día de hoy, había sido individual y solitario. Podías acercarte a cualquier persona y hablarle directamente. Ni siquiera existía la necesidad de romper el hielo: si estabas allí dentro, es que eras de los suyos. Era como dar agua a un hombre perdido  por el desierto, deseoso de aliviar tantos años de represión y emoción por no poder compartir esta pasión, este tipo de arte, con otra persona… y a mí me ocurría lo mismo.

No podíamos parar de hablar casi atropelladamente y de escucharnos unos a otros, sobre esas cosas que teníamos en la cabeza. Y era tal el ansia  que queríamos soltarlo todo de una vez.


05

ZX SPECTRUM

Yo esperaba con impaciencia un par de charlas que me resultaban muy interesantes. Una de ellas iba a recordar y homenajear el Zx Spectrum, el microordenador que salió de la cabeza de Sir Clive Sinclair, reconocido inventor británico. Éste fue el microordenador de 8 bits que me despertó, de niño, la pasión por la informática, y al que le debo el poder dedicarme a esa actividad hoy en día.

0607

Recuerdo cuando tenía unos 10 años, que mi tío Chelis se hizo de un Zx Spectrum 48k, que probablemente cambió por otra cosa, ya que a mi tío le gusta trastear con cualquier tipo de aparato nuevo o extraño para averiguar cómo funciona y qué es lo que hace.  Seguramente no sabía qué era  exactamente lo que tenía en las manos, pero me lo enseñó de todas maneras junto con el videojuego “Skool Daze”, uno en el que tu personaje era un chaval en una escuela que tenía que ir pegando tirachinazos por ahí y haciendo trastadas para poder llegar a la oficina del director y robar sus nefastas notas (¿existía algo mejor para un niño de los 80?).

Eso fue amor a primera vista. Me quedé eclipsado, encandilado, era casi mágico… ¿cómo era posible que yo pudiese jugar a un videojuego en mi propia casa sin ser una máquina recreativa? ¡Y gratis!

Pronto empecé a querer saber más, y a trapichear juegos con otros niños. En los 80 no era tan fácil como pedírselo a tus padres (“mamá, cómprame una consola o un ordenador”). Te tenías que buscar la vida, compartir las consolas y ordenadores, grabar los juegos en cintas de cassette (regrabadas mil veces), y cruzar los dedos para que alguna de esas máquinas cayera en tus manos. Gracias a estas prácticas, los niños de los 80 y 90 quedábamos en casa del que tuviera la máquina y compartíamos risas y experiencias off-line, a tiempo real y en Full HD.

Ninguno de los tres Zx Spectrum que tuve posteriormente fue nuevo, jamás tuve uno comprado. Todos fueron prestados, de vecinos o de niños que se aburrieron. Pero yo lo exprimí al máximo y en poco tiempo ya estaba creando mis propios videojueguillos con ese cacharro tan entrañable.

El caso es que la charla fue muy gratificante: el poder ver cómo los chavales jóvenes que no han crecido con el Spectrum se interesaban por un microordenador tan arcaico, fue una cosa que no me esperaba. Me llenaba de satisfacción, porque muchos “nativos digitales” que casi han nacido con un móvil bajo el brazo, desconocen los orígenes y la historia de esa tecnología que dan por supuesta, como si siempre hubiera estado allí, para ellos por generación espontánea, como una extensión más de su cuerpo. Esos mismos que, en cuanto tienen el Iphone 6, desprecian a los que tienen el Iphone 5 porque su móvil es 6 meses más moderno (“¿Que tienes un Iphone 4?” “Perfecto, me he quedado sin papel higiénico”). Pues allí estaban, atentos a la charla, y asombrados de cómo un ordenador con 16k y corriendo a 3.5 MHz podía hacer esas virguerías para su época. Cualquier móvil de hoy en día es varios cientos de veces más potente que ese teclado negro de plástico.

Hablar de este microordenador me llevaría otro artículo (y larguito), así que no voy a seguir extendiéndome más con mi computadora estrella. To be continued…


 

12

PACO PORTALO

Y la otra charla… la otra charla la esperaba con ansia viva: la iba a dar Paco Portalo. Pero… ¿quién leches es Paco Portalo?

Os cuento… vamos a viajar unos pocos años atrás, pongámonos en antecedentes. Muchos retrogamers como yo conocen una época en la que (aunque muchos jóvenes o nativos digitales no se lo crean) España era, junto a Reino Unido, uno de los mayores productores europeos de videojuegos para máquinas de 8 bits, sobre todo para Spectrum. Sí, amiguitos, hubo una época en la que el resto de Europa miraba a España como referencia de creación de videojuegos exitosos y de calidad: fue la llamada “Edad de Oro del software español”, que comprende aproximadamente entre 1983 y 1992.

Logotipo de Erbe Software, distribuidora española, abajo a la izquierda

Logotipo de Erbe Software, distribuidora española, abajo a la izquierda

Durante esa época, surgieron compañías muy importantes, desarrolladoras de videojuegos, como Dinamic, Topo Soft, Zigurat… y la gran distribuidora española Erbe, sin la cual en España no se hubiese conocido toda la riqueza de videojuegos y consolas tan famosas como la Game Boy o la Super Nintendo que se vendían en esa época.

Que sí, que vale, que fuimos la leche haciendo matamarcianos, pero ¿quién es Paco Portalo, maldita sea? Francisco Portalo Calero, también conocido por Paco Portalo, es un Ingeniero Electrónico, coautor, junto con Paco Suárez, del videojuego “Bugaboo” (“La pulga”).15

Vale ¿y qué…? Pues que “La pulga” está considerado como el primer videojuego original desarrollado en España, y a la vez el primero que se distribuyó fuera de nuestras fronteras, llegando a ser el número 1 en la prensa especializada británica.

Este hombre (junto con Paco Suárez) puso la primera piedra para absolutamente todo lo que vino después. Gracias a este hombre, el resto de Europa empezó a fijarse en España, a tenerla en cuenta, y dio el pistoletazo de salida a la ya mencionada “Edad de Oro del software español”. ¿Y queréis saber una cosa más? Este hombre es extremeño, de Badajoz. Y su compañero, Paco Suárez, de Cáceres. No fueron unos madrileños, ni unos catalanes, ni unos vascos (que por esa época estaban algo más adelantados), sino dos extremeños, los que causaron una verdadera revolución en el mundo del videojuego y pusieron a España en el mapa de la industria del software lúdico.

En uno de esos momentos, escuchando atentamente cada una de sus palabras, pensé…: “Si es cierto el concepto “efecto mariposa” de la teoría del caos, quizás si este hombre no hubiese creado este videojuego mítico, el Spectrum jamás se hubiese hecho tan popular en España y puede que yo tal vez no hubiera llegado a tener ninguno. Y en última instancia no me habría dedicado a la informática al no tener esa revelación por no existir ese ordenador que mi tío Chelis me enseñó… y quizás mis padres no se hubieran conocido nunca y yo no habría nacido jamás”17

Bueno, esto último quizás ya son idas de olla propias de la admiración que me provoca esa persona, pero a veces me gusta pensar en estas cosas después de un par de cervezas.

Total, cuando acabó la charla esperé pacientemente a que por fin estuviese tranquilo y le referí mi admiración. Esto va a quedar muy raro, pero a mis 37 añazos las manos me temblaban ligeramente y la lengua se me trababa al pedirle muy educadamente que, por favor, me firmase un autógrafo.

 


El resto de la Retro Badajoz fue muy amena, charlando y probando videojuegos sin parar, sin notar ningún síntoma de agotamiento a causa del entusiasmo. Hasta que irremediablemente cayó la noche y el local tuvo que ser desalojado para dar un concierto de Los Brincos y ahí fue cuando me pidieron amablemente que soltase la máquina recreativa que tenía agarrada. Al final tuve que ceder y dar por finalizado mi periplo.

Y ahí estaba yo, saliendo por la puerta de la feria cual Ryu en un mundo pixelado, andando hacia el horizonte, cuando esos preciosos cuadrados parpadeantes de colores brillantes que componían mi escenario de vuelta a casa empezaron a definirse y a devolverme una imagen perfectamente nítida y gris de la realidad.

Por un momento miré atrás y quise volver a ese mundo en el que, sin tanta información, era feliz. Pero me fue imposible. El segurata de la puerta me señaló el camino a casa con una mano, y cerró la puerta del local tras de él.♣

21

THE END

Bookmark : permalink.

Leave a Reply

¡Sé el primero en comentar!

Notificación de
avatar